AMLO: La (NO) Revolución Mexicana

El principal reto no lo tiene el Presidente, si no el país que vive en perenne transición desde hace al menos tres décadas.

Hace casi dos semanas que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) fue elegido Presidente de los Estados Unidos Mexicanos para los próximos 6 años, si bien hasta el próximo mes de diciembre no tomará posesión de facto de su cargo. Hasta entonces se desempeñará como Presidente electo, contando con un tiempo importante para ir preparando su desembarco en la silla del Águila.

amlo mexicoLa política en México es un arte, un complicado sistema de profundos y a la vez delicados trazos que pinta un cuadro muy complejo de intermediarios y equilibrios. ¿Han leído Pretexta de Federico Campbell? Poco queda a la improvisación, todo está medido y sobre todo, razonado. A veces tan medido y tan razonado que se convierte en algo poco razonable.

México es un país en el que el interés por la política es alto, muy alto, altísimo. No deja de ser una contradicción pues se percibe el hastío en la sociedad por décadas de promesas vacías y escándalos, unidos a un vertiginoso ascenso de los homicidios en los últimos años. Y sin embargo la gente, de alguna manera, sigue confiando en que será la política la que solucione sus problemas, la que proporcione a los mexicanos mejores condiciones de vida. No es la peor de las noticias que la población, una mayoría, siga creyendo que la política es la vía de solución aunque a día de hoy no sabría asegurar si la democracia ocupa el lugar prioritario entre las opciones que ofrece la política.

Hay datos preocupantes que vienen de lejos como las “curiosas” alianzas electorales que tejieron pactos, cuando menos, sorprendentes. Parece obvio que PRD y PAN sintieron el frío de una derrota estrepitosa lo que les animó, o más bien empujó, a ir juntos a las elecciones. No pudieron evitar la derrota y sí consiguieron incubar un virus que puede condenar al PRD a la eternidad. Veremos.

No pretendo ir más allá y mucho menos a establecer comparaciones que intentando traducir a la realidad española la mexicana, logren el efecto contrario. Si quieren consumir opinión tienen una amplia oferta en los distintos medios y no les va a faltar morbo si es lo que desean. Sobran comunicólogos, politólogos y opinólogos que hacen “profundas” reflexiones sobre como México va camino de ser Venezuela. Sin duda ayudaría saber algo de historia para sacarle los colores a más de uno, pero lo que de verdad falta es pensamiento y reflexión en libertad, sin intereses que marquen la dirección de las palabras. Cada vez más, escasean los intelectuales que no se dedican a contar cuántos libros han vendido y en cuantas tertulias de TV van a participar, los que se dedican a leer, pensar y escribir.

Sin embargo, no hace falta hacer un doctorado para saber que ni queriendo podría AMLO imitar a Maduro o a su antecesor Hugo Chávez, porque hablamos de cosas muy distintas. AMLO viene del PRI, de ese que se escindió y creó el Partido de la Revolución Democrática que no era otra cosa que otro PRI que no estaba de acuerdo con la deriva tecnócrata que el Partido hegemónico había tomado, sobre todo desde el gobierno del Presidente De la Madrid. AMLO se formó en el régimen, fue “Alcalde” de la Ciudad de México y no debió hacerlo del todo mal si su gestión no logró tumbarlo en sus aspiraciones presidenciales. Además, su “revolución” al frente del Gobierno del antiguo Distrito Federal consistió en levantar el segundo piso del anillo periférico (Gallardón soterró la M-30 en Madrid y AMLO, sin otra alternativa, levantó una M-30 sobre la que ya existía), y dar una paga de unos 700 pesos mensuales (unos 35 euros de hoy) a todos los ancianos mayores de 70 años. Obviamente hizo más cosas pero estas dos fueron emblemáticas en su día y han quedado en el recuerdo de la gente.

El principal reto no lo tiene el Presidente, si no el país que vive en perenne transición desde hace al menos tres décadas. Lejos queda ya el año 1989, cuando Ernesto Ruffo logró arrebatar por primera vez una gubernatura al PRI, la de Baja California. Luego vinieron otras derrotas priistas hasta la emblemática del año 2000, cuando Vicente Fox se hizo con la Presidencia de la República. En paralelo se producía otra transición económica, esta comenzada al menos 20 años antes. El fin del estado corporativo y la expansión del neoliberalismo[1] como modelo económico y sin embargo, la victoria de AMLO pone en cuestión ambas transiciones. Es preciso que México encuentre un rumbo que le lleve a unos objetivos de país.

El candidato llega a la presidencia con el mayor número de votos jamás obtenido y termina con el bipartidismo o alternancia inaugurado en el año 2000 entre PRI y PAN (la victoria de Zedillo podría incluirse en este espacio de referencia temporal). Parece obvio que se cierra una etapa y se abre un nuevo tiempo, pero me resulta muy difícil argumentar que se está asistiendo a una nueva historia, a un cambio profundo que va a hacer removerse las bases que sostienen los pilares del actual México. Es obvio que es el anhelo de millones de personas que viven con gran ilusión la llegada de AMLO a la Jefatura del Estado, pero no seré yo quien lance las campanas al vuelo. Percibo en el Presidente electo y su discurso algo distinto a los últimos presidentes pero aquí, entre nosotros, me preocupa no percibir algo nuevo, algo revolucionario, un nuevo rumbo.

 

[1] Recomiendo la lectura del libro del Dr. Fernando Escalante Gonzalbo, Historia mínima del neoliberalismo. http://www.fernandoescalante.net/category/libros/historia-minima-del-neoliberalismo/

autor ivánAutor: Iván Rodríguez Lozano      

Doctor en América Latina Contemporánea por la Universidad Complutense de Madrid y el Instituto Universitario Ortega y Gasset. Fue coordinador del centro de Estudios de México en la Unión Europea (CESMUE) y Jefe de Estudios del Instituto Universitario Ortega y Gasset. Ha impartido cursos y dictado conferencias en distintas instituciones españolas y mexicanas como la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad de Guadalajara o el ITESM. Recientemente participó en la FIL de Guadalajara en el Coloquio de Historia México-Madrid “Cultura urbana y población, siglos XVI-XX”. Es autor de Redes y empresarios mexicanos en España (2010).

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