El amor al poder

La función de teatro que empieza a aburrir

Hoy día 2 de mayo han pasado 134 días desde las elecciones del 20-D. Han pasado también dos meses desde la primera sesión de investidura en el Congreso del 2 de marzo, y como no se ha llegado a un acuerdo entre las distintas fuerzas políticas representadas, se van a repetir elecciones por primera vez en la historia de la democracia española.

¿Y por qué? Porque los partidos no se han puesto de acuerdo, así de simple. Si echamos la vista atrás, hemos pasado por momentos muy distintos.

En un primer momento, el que ganó las elecciones fue el PP, pero se vio claro que no iba a gobernar porque la gran coalición PP-PSOE-C’s resultó que el PSOE no la quería apoyar sin la condición de que Pedro Sánchez fuera Presidente. El PP dijo que lo que el segundo gobernara con el apoyo del primer partido no iba a ser, y el PSOE empezó a hablar con Podemos hasta que llegó un momento que pareció inminente un gobierno de izquierdas con el PSOE, Podemos y los nacionalistas apoyando. Esto sin embargo fracasó porque Iglesias puso unas condiciones más que ambiciosas y el PSOE las rechazó. Se habló del “gobierno a la valenciana” o vía del 161 (PSOE+Podemos+Compromís+IU) pero las conversaciones no llegaron a ningún acuerdo. Entonces llegó Ciudadanos a escena. El partido que se había pegado el mayor batacazo electoral -en relación a las encuestas- de todos pasaba al centro de la escena política dando sus votos al PSOE, que fue quien presentó el candidato para la investidura después de haber obtenido el peor resultado de su historia. El pacto fue un movimiento difícil de entender teniendo en cuenta que durante su ambigua campaña, Ciudadanos parecía de derechas y por ello recibió muchos votos de ex votantes del PP.

Bueno, pues intentaron lo que se llamó “la vía del 130” a la que luego se sumó la única diputada de Coalición Canaria con lo que pasó a ser la vía del 131, y como fracasó pues pidieron también la “vía del 199” (PSOE+ Cs+abstención o sí de Podemos) y la vía del 253 (PSOE+Cs+abstención o sí del PP). Y después de más de cuatro meses que si para arriba, que si para abajo, el Rey convoca una última ronda de consultas (por tercera y última vez) el 25 y 26 de abril y al terminar anuncia que no va a proponer candidato para una nueva investidura (aunque tampoco es que el Rey sea indispensable para formar gobierno, los políticos solos podrían formarlo si quisieran). Visto lo que pasó en Cataluña todavía puede pasar de todo en las últimas horas, aunque ya está claro que vamos a ir a nuevas elecciones. Lo peor es que parece que incluso después de votar las cosas no van a cambiar mucho.

Todo lo que se ha hablado no es más que pura charlatanería, postureo o llámese como se quiera, porque para que haya un gobierno estable y que funcione en el país si los números no suman, como fue el caso el 20-D, pues resulta que o pactan 3 de los 4 grandes partidos o no hay tu tía. Ya lo decía Borja Xercavins en su blog  al poco de las elecciones con toda la razón. Entonces si Ciudadanos y el PP vetan a Podemos, y el PSOE y Podemos vetan al PP, ¿no es esto imposible? Pues si, ahora mismo está imposible. Y la prueba es que vamos a volver a votar. Lo que tendría que ocurrir es un cambio de personas,

porque lo que se ha demostrado durante todas estas negociaciones es que han pesado mucho más los intereses personales de los políticos negociantes y los intereses del partido mientras que de los intereses de los españoles no se ha acordado casi nadie.

De lo poco bueno que se puede sacar de estas negociaciones es que todo el mundo ha quedado retratado. Los partidos que se decían nuevos actúan como los más viejos del lugar cuando ponen tan de manifiesto su ambición de poder y para colmo empiezan a jugar ese “y tú mas” tan desagradable. Encima, luego todos se ponen a hablar con todos a ver  si les cae alguna parcela de poder. Pasamos de ver a Ciudadanos hablar con el PP para después meterse a muerte en su contra por la corrupción, haciendo casi irreconciliable la relación, para luego ir a pactar con el PSOE, quien al mismo tiempo habla con Podemos que a su vez controla a las confluencias, a Compromís y ahora también a IU, y que a su vez habla con los nacionalistas, como por ejemplo con EH-Bildu. Quizás con esto se entiende mejor la invitación que le hicieron la semana pasada Podemos e IU a Arnaldo Otegi en el Parlamento Europeo para ir a dar una charla.

Bueno, total, que aquí ningún líder pacta con nadie, por sus co***es, si no está él donde quiere estar y por eso esperemos que la próxima campaña que empezará el 11 de junio, dentro de poco más de un mes, sea seria y no acabemos viendo peligrar la gobernabilidad otra vez después de las elecciones. Si se produce un cambio en el PSOE, que por ahora es el único que ha convocado un Congreso para elegir candidato a las elecciones, las cosas pueden cambiar mucho. Se podría producir perfectamente la gran coalición con Eduardo Madina, al frente del partido socialista apoyado por Susana Díaz. La coalición también contaría con Ciudadanos, que parece dispuesto a hablar con todo el mundo, siempre que siga Rivera al frente, y con el PP de Rajoy, probablemente con caras nuevas en la segunda fila o incluso quizás sin Rajoy, ya que se dice desde su entorno que visto lo visto puede llegar de verdad a retirarse tras las elecciones incluso antes de negociar cualquier pacto de investidura para dejar paso a un sucesor aún incierto. Por ahora esto último son sólo rumores, veremos.

En definitiva, que para que haya gobierno en España o suman dos partidos ya que la mayoría absoluta es imposible, y si no da la suma con dos y hacen falta tres de los cuatro grandes, tienen que cambiar los actores porque esta función en la que nadie da su brazo a torcer que está ya terminando no ha gustado demasiado al público, que empieza a pensar que a ver si vamos a estar votando eternamente.

Esperemos que dos partidos sumen juntos (por ahora PP-Cs rozan la mayoría absoluta en algunas encuestas, y en todas aventajan la suma PSOE+Podemos-IU) y que sea más fácil formar gobierno, porque aquí la función vuelve a empezar inmediatamente después de que se acabe esta y en la nueva tiene que haber o nuevos actores o nuevas alianzas porque hay que sacar a España de este atolladero ya. El público -los votantes- no es tonto y sabe lo que hace, así que es el deber de los diputados elegir un Presidente con el resultado que salga de las urnas.

Termino repitiendo una frase de Mahatma Gandhi que dijo que “el día en que el poder del amor prevalezca sobre el amor al poder, el mundo conocerá la paz.” Si una mayoría de las 350 personas del Congreso de los Diputados de España sienten algo de amor hacia su país, que empiece la paz y la calma, y que haya Gobierno.

Autor: Álvaro Solé Torrecilla

Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por CUNEF (Universidad Complutense) en la especialidad de Dirección Financiera; y en la actualidad trabaja en el departamento de banca de inversión de un conocido banco español, en el área de finanzas corporativas.

Para Álvaro la política es una pasión a la que dedica sus ratos libres: en redes sociales, redactando artículos, participando en debates y ponencias y, puntualmente, como asesor de campañas electorales. Sus áreas de mayor interés son la política española en general y la catalana en particular, además de la  política internacional, en especial la Unión Europea, Oriente Medio y Estados Unidos.

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