Crónica de una muerte anunciada

El PSOE sacó en las elecciones del 20-D el peor resultado de su historia obteniendo tan sólo 90 diputados

El Partido Socialista Obrero Español, liderado por su Secretario General y candidato a la Presidencia,  el señor Pedro Sánchez, está en sus horas más bajas. Sánchez ha sobrevivido políticamente y será otra vez con toda probabilidad el candidato para las elecciones del 26-J, una vez ha hundido a Madina en el puesto número 7 de la lista por Madrid y ha neutralizado a Carme Chacón, que deja de ser cabeza de lista por Barcelona; pero sin embargo, es muy difícil que mejore sus resultados o incluso que los iguale, según señalan casi todas las encuestas aunque es verdad que por ahora tienen poco margen de acierto porque queda toda la precampaña y la campaña por delante.

Tras el voto de las bases de IU que salió anunciado el jueves para que Podemos se presentara conjuntamente con Izquierda Unida –otro partido tradicional, de “la casta” en vocabulario de Podemos, pero con el que sí que pueden pactar cuando se trata de ganar poder- queda claro que el miedo al sorpasso es aún mayor para el partido de la calle Ferraz.

El PSOE sacó en las elecciones del 20-D el peor resultado de su historia obteniendo tan sólo 90 diputados y bajando en 20, la peor marca obtenida hasta entonces, que eran los 110 diputados que tuvo en 2011 cuando se presentó con Rubalcaba de candidato. Ahora puede ocurrir que en tan sólo 5 años el PSOE pase de ser el partido de Gobierno a ser la tercera fuerza. La debacle, en definitiva.

Para todo el centro-derecha español esto sería un motivo de alegría si siguiéramos en el clásico bipartidismo en que España ha vivido desde 1990 hasta las elecciones europeas de 2014, porque significaría su victoria, pero no lo puede ser por los motivos que han llevado a esta situación. Y esos motivos son la aparición de los populismos y de los nacionalismos con los que el PSOE ha intentado rivalizar haciéndose más nacionalista y más populista, pero claro, es difícil ganar a alguien en su terreno y como era de esperar ha salido perdiendo.

Si se ha llegado hasta aquí es en gran medida gracias a Zapatero, un Presidente que ha hecho mucho más daño que bien a España. Y digo esto a pesar de que ha aprobado leyes  como la unión entre homosexuales, que creo que era más que necesaria. Su obcecación en no reconocer la crisis económica y encima, como cachondeándose de los ciudadanos, alentar la idea de que había “brotes verdes” cuando lo que se venía encima era la peor crisis económica desde el crash del 29 nos llevó a una crisis sin precedentes que, en mi opinión, podría haber sido frenada en algunos aspectos si se hubiera atacado antes. En mayo de 2010, y con presiones de Obama, Merkel y hasta de Hu Jintao, forzado por una realidad que le superaba y que hasta entonces había negado sistemáticamente, tuvo que hacer los recortes más fuertes que se recuerdan en la historia de España, con medidas como la bajada de un 5% del sueldo de los funcionarios, la supresión de la paga extra o la subida del IVA. Esto fue una enmienda a la totalidad de toda la política económica que había llevado a cabo los anteriores 6 años de gobierno que no supo explicar ni a sus electores ni al resto de los ciudadanos en general. A lo mejor no la supo explicar porque simplemente, ni él mismo sabía como. A todo esto hay que destacar que cuando llegó al Gobierno, la deuda española se situaba entorno al 40% del PIB y cuando lo abandonó dejó al país con una deuda del 70% del PIB: un aumento de deuda de 300.000 millones de euros, para entenderlo de manera sencilla.

A partir de aquellos recortes se convirtió en un “zombie” político, a la espera de que se acabara su mandato para poder irse a su casa porque sabía que en cuanto hubiera elecciones los españoles le iban a sacar a patadas de la Moncloa. En mayo de 2011, después de casi 3 años sin que hubiera ningunas elecciones aparte de las catalanas de 2010, se votan las Autonómicas y Municipales. En ellas, el PP gana en prácticamente todos los ayuntamientos importantes y de las 13 Comunidades Autónomas, en todas menos en Asturias, donde ganó el FAC de Álvarez Cascos, pasa a gobernar, incluyendo feudos que habían sido tradicionalmente socialistas como Extremadura o Castilla-La Mancha. Y eso teniendo en cuenta que es la época del 15-M y que UPyD emerge con cierta fuerza. Después de esta debacle electoral, toda España quedó a la espera de que convocara Elecciones Generales porque quedó claro que su gobierno estaba ya deslegitimado.

Entonces es cuando los estrategas de Ferraz, léase la Federación Socialista Andaluza, Pepiño, Bono, Felipe González y toda esa gente que es la que sigue mandando en el PSOE, deciden poner de candidato a Rubalcaba pasándose por el arco de triunfo lo de las primarias que ahora incluso exigen a otros partidos. Entre las Autonómicas y las Generales se dedican a esconder a Zapatero para que no desangre más al partido que ya se esperaba un batacazo de tres pares de narices. Pero ni con Almunia en el año 2000 se cayó tan bajo. Habría que esperar a 2015 para empeorar el resultado, cosa que consiguió Pedro Sánchez.

Total, que un partido que en Cataluña consiguió ser el más votado en 1999 y que llegó a gobernar entre 2003 y 2010 con Maragall y Montilla, y que en España puede pasar de ser partido de Gobierno a tercera fuerza, algo debe haber hecho mal. Y no me refiero a Billy Elliott-Iceta, que hizo una campaña ‘brillante’ el 27S cuando bailaba para ganar votos en vez de dar discursos, no. Yo creo que lo que ha hecho mal es intentar ser más nacionalista que los nacionalistas y jugar a un juego absurdo que les ha salido mal en Valencia, Baleares, Andalucía o Navarra, donde hay nacionalismos más light pero igualmente peligrosos. Donde ha habido nacionalismos fuertes ha salido perdiendo a lo bestia; en Cataluña, en País Vasco, donde se han bajado menos al barro porque también el PNV ha estado más listo que CiU y no se le “ha ido la olla” tanto como para hacerse independentista, pero han perdido contra Podemos o en Galicia, donde también han quedado por detrás del nacionalismo cristalizado en Podemos, que ha puesto de cabeza de lista a un histórico del BNG como Beiras.

El PSOE paga ahora los platos rotos de ser un partido que no ha seguido la tradición socialdemócrata europea, que entiende que la economía de libre mercado es la mejor para que el país prospere y que entiende que tiene que haber buenos servicios públicos pero defiende la unidad del país, la seguridad y el desarrollo, de países como Alemania, donde el SPD dio la gran coalición a Merkel que le trajo después un descalabro electoral tremendo, pero que sigue luchando por su país y por sus ideas, en ese orden, o el partido socialista francés de Hollande que ha enfrentado de cara el problema del yihadismo o el partido laborista británico históricamente liderado por Tony Blair, que también está en horas bajas pero no hace la zancadilla a la derecha por el mero hecho de gobernar aunque se haya radicalizado más con Corbyn y que desde luego no apoya el movimiento independentista escocés.

En resumen, que el PSOE ya no es español porque ha jugado a lo contrario, que es ser nacionalista, recordemos aquella frase de Zapatero de que “nación es un concepto discutido y discutible”  llegando a ofrecer su apoyo a Junts Pel Sí , y con todos los escándalos de corrupción -sobre los que los medios extienden un manto de silencio- tampoco es que sea muy obrero, ya que ni UGT (sindicato fundado también por Pablo Iglesias) se salva de escándalos. Lo de socialista si que lo mantienen, haciendo un estado cada vez más hipertrofiado y cada vez más intervencionista, pero el partido, con Sánchez a la cabeza, ha perdido su ideología socialdemócrata y ya se sabe que cuando un partido pierde su ideología, lo siguiente que pierde son sus votos. Todo esto es, como el título de la novela de García Márquez, la crónica de una muerte anunciada.

Autor: Álvaro Solé Torrecilla

Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por CUNEF (Universidad Complutense) en la especialidad de Dirección Financiera; y en la actualidad trabaja en el departamento de banca de inversión de un conocido banco español, en el área de finanzas corporativas.

Para Álvaro la política es una pasión a la que dedica sus ratos libres: en redes sociales, redactando artículos, participando en debates y ponencias y, puntualmente, como asesor de campañas electorales. Sus áreas de mayor interés son la política española en general y la catalana en particular, además de la  política internacional, en especial la Unión Europea, Oriente Medio y Estados Unidos.

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