¿Es Donald Trump el mejor amigo de Israel?

La palabra hebrea “hineni” significa ‘Aquí estoy’, como la última novela del escritor estadounidense de origen judío, Jonathan Safran Foer. “Hineni” es la respuesta que le da Abraham a Dios cuando le llama para para pedirle el sacrificio de su hijo y “hineni” refleja el compromiso histórico de Estados Unidos con Israel.

Desde la llegada de Donald Trump a la casa Blanca, el Gobierno de Israel ha autorizado en la primera semana la construcción de 5.500 viviendas en los asentamientos judíos en Cisjordania y 560 en Jerusalén este. La autorización se ha realizado bajo el amparo de Trump y desoyendo las críticas internacionales.

El pasado mes de diciembre el Consejo de Seguridad de la ONU, con la abstención por primera vez de Estados Unidos, condenó los asentamientos en Cisjordania. Aunque esta resolución no tiene efectos legales a corto plazo supuso un giro estratégico de la política exterior estadounidense en los últimos días de Barack Obama, dejando una transición de poder complicada al presidente de Estados Unidos Donald Trump, quien todavía maneja una política desconcertante y caótica en Israel.

“No podemos seguir permitiendo que a Israel se le trate con total desprecio y falta de respeto. Solían tener a un gran amigo en los Estados Unidos, pero ya no es así”, twitteo Trump tras la resolución del Consejo. Seguidamente añadió que “El principio del fin fue el horrible trato con Irán y ahora este (ONU). Mantente fuerte Israel, el 20 de enero se está acercando”

Una vez ya en el poder, la Administración Trump señaló este jueves al presidente de Israel, Benjamin Netanyahu, que “la construcción de nuevos asentamientos en Cisjordania puede no ser útil para la paz”. La declaración ha sido una desviación del discurso que se esperaba y aunque las reglas del juego han cambiado en la Casa Blanca, todavía no se sabe hacia dónde irán. Aunque en el comunicado se matizó que “los asentamientos existentes sean obstáculo para la paz”.

“Él dispara primero y después pregunta — He shoots first and ask questions later –, pero su visión política sobre Israel es como la mayoría de los judíos influyentes de Nueva York y Beach Palm Florida, claramente pro-Israel” señaló el estadounidense afincado en España, Michael Lee Wolfe.

Netanyahu tenía motivos para denominar al nuevo periodo en la Casa Blanca como “nueva era”. Trump ha manifestado su deseo de cambiar la ubicación de la embajada estadounidense a Jerusalén, lo que significaría el reconocimiento de la parte este de la ciudad al Estado de Israel y una amenaza para el mundo islámico. Siguiendo esta línea, ha nombrado Embajador de Israel a David Friedman, un férreo defensor de los asentamientos judíos en el territorio palestino de Cisjordania, lo que puede avivar la mecha de un fuego que desde hace años está relativamente calmado. Además, su yerno Jared Kushner, judío al igual que Friedman, es el asesor presidencial y el principal vínculo con Israel. Su familia es dueña de la inmobiliaria Kushner Companies, cuya fundación ha donado fondos para promover asentamientos en Cisjordania, según el diario israelí Haaretz.

“Los judíos no deben olvidar que, por mucho que el presidente de Estados Unidos multiplique las declaraciones de amor, siempre será un mal pastor que no respeta más que el poder y el dinero”, apuntó el filósofo argelino Bernard-Henri Levy en una tribuna para El País. “Es indudable que Trump los va a traicionar”.

Israel se considera un Estado judío y después democrático, en ese orden, pero es un Estado que no está libre de fallas. Israel ha querido ser el reflejo de Occidente y la ONU se ha replegado ante el carácter antiisraelí de los países europeos que han cuestionado en repetidas ocasiones las actuaciones ilegales de Israel sobre sus vecinos. Pero el estado judío cuenta con el apoyo histórico de Estados Unidos. En marzo del 2016, una encuesta de Pew Research demostró que un 79% de los judíos israelíes apoyan un “tratamiento preferencial” a los judíos.

A pesar de las diferencias y de un océano de por medio, los judíos estadounidenses sienten una fuerte conexión emocional a 13.000 kilómetros de distancia. Al fin y al cabo, si usted es judío, es muy probable que viva en Israel o los Estados Unidos.

 

 

Autora: Sara Pérez (@sarap0va) 

Periodista, 2/3 politóloga y bailarina. Vampira de emociones primarias. Me encanta viajar, el arte, la política y la literatura.

 

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