Dos partidos para dos Españas

Este fin de semana terminaban los congresos de dos de los principales partidos de referencia en España: Partido Popular y Podemos. Rajoy sale victorioso de ambos. M explico, la previa a los dos Congresos ha sido muy distinta. En Podemos, la guerra total; en el PP, la calma chicha.

En Podemos los errejonistas se han enfrentado con los pablistas en una lucha de la que han salido escaldados. Este debate ha sido demasiado prematuro para la corta vida del partido, y la vez que antes un ‘número dos’ intenta quitarle el puesto a su jefe. Suárez con Rodríguez-Sahagún, Guerra y González, Aznar y Rato, Aznar y Rajoy tardaron bastante más en romper. Un Congreso en el votaron unas 150.000 personas y ganó Iglesias, que ya ha convertido a Podemos y a sí mismo en sinónimos. Apeló a la unidad y ganó el oficialismo, pergeñado de Juan Carlos Monedero como “intelectual” y rey de La Morada, a donde a él si le invitan. A Errejón ya no le invitan más. Muy probablemente vengan ahora las purgas internas; como ya pasara con Sergio Pascual, y ahora es cuestión de tiempo que las consecuencias de la derrota lleguen a Íñigo, pero todavía no, que está todo muy reciente. Aunque el domingo ya pudimos oír a Juan Carlos Monedero diciendo que había que eliminar la Secretaría Política, la que ocupa Errejón, “porque eso no tiene sentido habiendo un Secretario General” que casualmente es Pablo Iglesias. 

Por el contrario, Rajoy ha sido elegido por los más de 3.000 compromisarios en los que han delegado su voto los militantes del PP con casi el 100% de los votos. No sabemos bien cuántos son el total real de afiliados –se supone que 800.000, pero no es un dato actualizado- pero si que sabemos que el partido ha derrochado unidad y cohesión entorno a Rajoy. Quizás demasiada, para evidenciar las leches entre la izquierda. Se han aprobado las cinco ponencias, habiendo debatido en la propia sede del congreso hasta 3.000 de las 4.000 enmiendas presentadas. Un alarde de lo viva que está la militancia del PP y de que se abren los debates, pero siempre respetando los tiempos y la autoridad: las guerras no se abren en tiempos turbios. Sube Fernando Martínez-Maíllo a la categoría de mandamás del partido porque ni Rajoy ni Cospedal se van a poder ocupar demasiado. Sus escuderos siguen siendo los que había: Levy, Maroto, Arenas y Casado.

Pero lo que subyace de estos dos congresos son dos realidades perfectamente palpables. En primer lugar, el PSOE no existe. Desde el Palacio de Vistalegre sólo se aludía a los populares y al revés, en la Caja Mágica solo se atacaba a Podemos. El PSOE está en el peor sitio en que puede estar, en la irrelevancia, y además también está sacudido por las luchas internas.

En segundo lugar, la contraprogramación de congresos escenifica una idea que en las últimas épocas han sostenido algunos políticos: España tiene dos bloques, izquierda y derecha. La izquierda siempre se ha peleado mucho más que la derecha, y por eso ha perdido gobiernos. En cambio, la derecha siempre se ha mantenido más silenciosa, unida y estable, aunque menor en número.

A veces, cuando la izquierda se une, la derecha pierde. Y otras, en que la izquierda se pelea, la derecha gana. Así que este fin de semana en el que Errejón ha perdido, son buenas noticias para el PP. Pablo Iglesias que según los medios es más radical, menos moderado y podrá

dialogar menos. Ya se lo dijo a Pedro Sánchez, o vicepresidencia y los mejores ministerios o a la oposición. Parece que este fin de semana las dos formaciones de PP y Podemos se enfrentaban y ganaron los populares.

Autor: Álvaro Solé Torrecilla

Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por CUNEF (Universidad Complutense) en la especialidad de Dirección Financiera; y en la actualidad trabaja en el departamento de banca de inversión de un conocido banco español, en el área de finanzas corporativas.

Para Álvaro la política es una pasión a la que dedica sus ratos libres: en redes sociales, redactando artículos, participando en debates y ponencias y, puntualmente, como asesor de campañas electorales. Sus áreas de mayor interés son la política española en general y la catalana en particular, además de la  política internacional, en especial la Unión Europea, Oriente Medio y Estados Unidos.

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