El fracaso universitario

Hay un gran consenso cuando hablamos de las universidades españolas, sus mejoras, investigaciones y resultados.

No es nada nuevo que las universidades españolas no aparecen en los rankings internacionales, en las listas de premios noveles en las ciencias o en las clasificaciones de patentes.

En las Ciencias no contamos con una mención de españoles desde Ramón y Cajal.

Otra problemática con la que nos encontramos en las universidades españolas es el increíble número de profesionales debido al gran número de universitarios para los que no se necesitan sus estudios.

No es algo nuevo que sólo el 40% de los jóvenes activos se dedican a profesiones propias de su formación. Es cierto que esto cambia con edad pero, aún así, se estancan en un 60% a los diez años de finalización de sus estudios.

El Gobierno es consciente de esto, se han iniciado comisiones de expertos que han abordado estos temas desde los inicios, pero una vez más el discurso se centra en lo baladí, dejando de lado lo realmente importante. Se centran en si es más efectivo el 3+2 o el 4+1 pero no se dan cuenta que el sistema educativo no va a cambiar profundamente centrando el debate en temas superficiales como este.

La clave estaría en adaptar los contenidos, la forma de estudiarlos y de presentarlos a las necesidades del mundo en el que todos los jóvenes disponen de un amplio conocimiento.

Para solventar este tipo de problemas, más allá de centrarnos en los años 3+2 o 4+1 deberíamos invertir más en los sistemas educativos para igualarnos a los de nuestro entorno, a la par que abogar por un sistema de gestión e incentivos que modifique radicalmente su comportamiento.

Más allá de la mala financiación con la que cuentan las universidades españolas, podemos destacar la forma de seleccionar el talento. Actualmente, tenemos un sistema en el que además de no rendirse cuentas, el diseño organizativo es casi asambleario, no se siguen estándares centrales rígidos que aseguren una calidad mínima, ni se produce el dinamismo e innovación necesarios que uno espera en una estructura más descentralizada.

Los sistemas tan centralizados como los que tenemos en España y los que han predominado a lo largo de la historia, no se adecuan al cambiante mercado del S.XXI. Por ejemplo, hay zonas en las que hacer especial hincapié en el turismo puede hacer que evolucionemos, pero es difícil que un sistema centralizado pueda promover este tipo de cambios.

Si nos basamos en un sistema centralizado donde las principales decisiones se toman en Madrid, en su ministerio, difícilmente se establezcan las necesidades específicas de cada región, es decir, no pueden conocer la idiosincrasia de una región, ni de sus demandas locales. Es la causa de una rigidez y lentitud abocada al fracaso.

Los sistemas universitarios de éxito, están descentralizados, demandando de manera independiente lo que cada una necesita, con su consecuente rendición de cuentas. En un sistema centralizado, es muy difícil que la investigación progrese, al igual que la rendición de cuentas.

Para solucionar este tipo de problemas, en primer lugar deberíamos empezar por la elección del rector, el cual, en la actualidad es elegido por los gremios beneficiados, como docentes, administrativos… Además de evaluar los resultados y financiación de la universidad destinando al menos un 25% a la consecución de mejorar la docencia y la investigación.

No debemos olvidar que de nuestras universidades salen nuestros profesionales del futuro y es, cuanto menos, triste que no sólo los graduados no puedan dedicarse a su formación, sino la elevadísima tasa de paro juvenil. No tenemos que llevar a cabo medidas tan estrambóticas para poder mejorar nuestra calidad universitaria, pero a veces, durante estos años, lo que ha faltado ha sido voluntad política.

Autora: Irene Carmen de Dios Gallego

Licenciada en Ciencias políticas , Derecho y Máster en Abogacía en la Universidad Pablo de Olavide y en la UNED. Ha sido coordinadora de la Campaña Nacional para los candidatos al Congreso de los Diputados de Sevilla y responsable de Acción Política a nivel Autonómico con Ciudadanos.

Voluntaria en el Departamento Jurídico de la ONGD TeTocaActuar y Asesora jurídica en Jarana Asesores.

 

 

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