Elecciones 26J, candidatos showman televisivos

De las noticias al infoentretenimiento

Es tiempo de redes sociales. De política digital y twitter, mucho twitter. Los candidatos y los partidos -algunos con más efectividad que otros- dedican tiempo, recursos y creatividad a las estrategias online, la aplicación de técnicas de guerrilla y el posicionamiento de etiquetas que se convierten en trending topic gracias a un ejército de seguidores junto con los negados pero reales ‘bots’. Sin embargo, hay un medio que no solo se resiste este embate digital sino que vive esta campaña un auténtico moméntum: la televisión.

Los cuatro candidatos a La Moncloa son las estrellas de la programación estos días, los formatos en los que aparecen son variopintos y sus audiencias millonarias en prime time. No es casualidad. Si bien es cierto que el ciudadano español tiene en la pequeña pantalla su principal fuente de información política -así lo confirma el 58,3% de los consultados por el CIS-, el fenómeno de la hiperpresencia o saturación de estos políticos debe su explicación a la personalización de la política.

Una tendencia de la compol a la que España llegó tarde, pero llegó. Y quizá lo hizo con retardo porque por ser un régimen parlamentario en el que importa (o importaba) más el partido que la persona, pero hoy la imagen del candidato, su humanización y la búsqueda de cercanía es esencial en la percepción del votante. “En la televisión importa muchos menos que (el candidato) carezca de ideas. Es su personalidad lo que los televidentes desean captar. El estilo se transforma en el quid, la sustancia”, afirma Joe Mc Ginnis en su libro Cómo se vende un presidente.

De las noticias al infoentretenimiento

En Estados Unidos -donde impera la llamada democracia de los candidatos- es común ver a los políticos -presidentes incluidos- en cuanto sarao televisivo haya -talkshow, sitcoms o series de ficción- siempre y cuando las audiencias se cuenten en millones.

En España la presencia de los políticos en informativos, entrevistas, tertulias y programas de opinión es cotidiano, pero la novedad es verlos en otro tipo de formatos mucho menos habituales. Primero se dejaron caer por los espacios de infoentretenimiento para después aterrizar en los de entretenimiento-espectáculo puro y duro. Lo nunca visto dijeron algunos. Y el primero en hacerlo fue Pedro Sánchez en 2014, que apareció en forma de llamada telefónica en Sálvame y luego jugó baloncesto en El Hormiguero. Fue criticado, pero abrió la veda: Pablo Iglesias y Albert Rivera se apuntaron de inmediato.

A Mariano Rajoy -el llamado hombre del plasma- y a su partido les costó entrar en la arena televisiva del vivo y en directo, pero no les ha quedado más remedio por aquello de corres o te encaramas. Son los tiempos de la videopolítica o la política-pop. El actual presidente en funciones se dejó ver campechano en el programa de entrevistas de Bertín Osborne o Qué tiempo tan feliz de María Teresa Campos.

A Rivera lo hemos visto en plan copiloto de rally dar trompos con un coche, a Iglesias cual trovador con guitarra en mano. A Sánchez en un aerogenerador en Planeta Calleja. Y para este 26J hemos desayunado con ellos en Espejo Público, Las Mañanas de la 1, Las Mañanas de Cuatro, El Programa de Ana Rosa o Al Rojo Vivo, también hemos cenado con su imagen de la mano de Pedro Piqueras o Ana Blanco. Y hasta hemos pasado Dos días y Una Noche o asistido a un salón de clases a las preguntas sin filtro de los niños en Quiero Gobernar. La última es que Rajoy debuta estos días en El Hormiguero.

Todo vale, todo por un voto. Y los formatos de entretenimiento permiten llegar a otros públicos y audiencias para posicionar y amplificar el mensaje de una forma cercana e informal. “Lejos de las intervenciones serias de los políticos en programas informativos se encuentran las nuevas fórmulas empleadas para comunicar en política y que tienen que ver con la conversión de la información política en espectáculo. Los líderes políticos se han convertido en los protagonistas de algunos programas destinados a provocar la risa en el espectador o a intervenir junto a otros temas en formatos televisivos llamados ‘contenedores’, donde se mezcla el tratamiento de la política con asuntos frívolos o superficiales: historias y personajes del corazón, lo sucedido en el último reality de la cadena o los sucesos más escabrosos”, explica la experta Salomé Berrocal en el pdf El candidato en televisión.

La política es espectáculo y sí, también se ha banalizado -hasta se presentan programas en catálogos de Ikea- y el atractivo del líder ya no está tanto en qué dice sino en cómo lo dice. Como señala Roland Barthes, en el libro Opinión Pública y Comunicación Política, la imagen permite establecer “un vínculo personal entre el candidato y los electores”. Por eso, explica Ortega y Gasset en Vieja y nueva política, “la tendencia teatral es fácil de apreciar en declaraciones altisonantes, gestos simbólicos y acciones de la actividad política”.

El debate en TV, mención aparte

Si hay un formato donde personalización, espectáculo y teatralidad confluyen al milímetro es el debate televisivo: el más idóneo para observar y analizar a los candidatos y sus programas en un face to face único.

No solo permite al telespectador ver el posicionamiento de cada contendor ante los temas que preocupan y ocupan a la sociedad, sino cotejar su desempeño personal y habilidades ante los focos. Estos espacios pueden ser determinantes en el voto sobre todo en contextos electorales con un alto porcentaje de indecisos como es el caso del 26J.

El debate celebrado anoche luce aún más determinante no solo porque es el único y por su proximidad a las elecciones -13 días-, sino porque es inédito en la historia de la política española: por primera vez se enfrentaron cuatro candidatos y la percepción de quién gana y quién pierde influye en la evaluación positiva o negativa que el indeciso puede hacer.

Y en esa poderosa batalla de imagen a cuatro, los matices, una emoción, una palabra, un gesto…  pueden decidir el sufragio. Al público, expone José Luis Dader en Opinión Pública y Comunicación Política, le gusta la excitación escénica del debate. “Sin perder del todo la apariencia de una confrontación de ideas, permite asistir a un pugilato simbólico, donde lo importante es la personalización, la esgrima dialéctica, el gesto de los combatientes y sus debilidades, miedos, astucias y las pasiones humanas”.

El showman hispano

Si John F. Kennedy es considerado el primer “político showman” de la historia habría que preguntarse quién en España es el más “showman” de los cuatro fantásticos. Aquel que con su telegenia traspasa la pantalla chica.

Y más allá de gustos e ideologías, el chico de la coleta es el más showman de todos. Ironías de la vida, él que dice que los medios lo tratan mal -algunos, otros lo tratan muy bien- y que se deben regular o eliminar los privados -como otrora afirmaba- es un candidato nacido y crecido en televisión.

Iglesias primero y Podemos después, han utilizado la caja chica como trampolín. És el vídeo-líder por excelencia: un producto-estrella cuya habilidad para llegar a la opinión pública con la idea central de su discurso a través de frases-claves de pocos segundos está fuera de duda.

Es un evangelizador nato y el alumno más aventajado de los cuatro en eso del mediatraining. Rajoy, Sánchez y Rivera también se someten al entrenamiento en medios y este último también destaca por sus habilidades de oratoria, pero si hay un camaleón capaz de mutar cuando las necesidades lo requieren ese es Iglesias: el nuevo “socialdemócrata”.

La filtración a la prensa de un informe interno de Podemos en la pasada campaña electoral dejó al descubierto el análisis minucioso de apariencia exterior, comunicación verbal y no verbal al que se somete el candidato del partido morado. Y es que, en definitiva, ya lo decía Maquiavelo, “la causa de la buena o mala fortuna (de El Príncipe) reside en su capacidad de acomodar su proceder a los tiempos”.

Autora: Sonia Lloret

Soy una periodista con más de 20 años de trayectoria, principalmente en medios impresos y online tanto en Latinoamérica como España. Máster en Asesoramiento de Imagen y Consultoría Política por @cigmapucjc y Estudios Internacionales por @UniBarcelona, actualmente colaboro en distintos proyectos especializados en #compol y marketing político, pero no siempre fue así. Mis derroteros profesionales me han llevado por muchos, variopintos y divertidos destinos editoriales. He escrito para diversas fuentes y el reportaje, la crónica y la entrevista de personalidad o semblanza han sido lo que más han tecleado mis dedos en el ordenador, pero la política siempre ha orbitado a mi alrededor. Es más, incluso cuando me escribí en periodismo en la universidad mi segunda opción fue ciencias políticas. Así que un día no hace tanto me dije a mi misma: “ es hora de reciclarte y especializarte en comunicación política”. Y en estas estoy. En campaña permanente de formación.

 

 

Elecciones 26J, candidatos showman televisivos
Valora este post