¿Es la corrupción el nuevo deporte de moda?

  • La inmunidad de los cargos públicos ha hecho posible que la corrupción sea la “Carta Blanca que todo lo puede” para utilizar el poder en favor de fines ilegítimos.  

 

La corrupción es un fenómeno que ha existido desde tiempos inmemoriales. Ya en tiempos romanos, los cargos políticos recibían favores de aquellos que habían sido colocados en puestos de responsabilidad, del mismo modo que se exigía que los dos Alcaldes, que en aquellos tiempos se votaban, tuviesen la suficiente solvencia económica para cuando robasen dinero de las arcas públicas, pudiesen tener la posibilidad económica de hacer frente con su propio capital a la pena impuesta. Esto nos puede acercar a la primera pregunta; ¿Hemos legitimado la corrupción como un fenómeno normalizado desde tiempos romanos? ¿Es ese el motivo por el que hasta ahora no se está penando este tipo de actos delictivos? Sin responder con exactitud a estas preguntas, lo que es categóricamente claro es que ahora es cuando ocupa el primer puesto en la lista de preocupaciones de nuestros ciudadanos junto con el paro. ¿Acaso antaño no era un problema potencial porque había dinero para todos? ¿Es en época de escasez cuando nos preocupa la gestión del capital?

Como se comenta en las primeras líneas, no podemos considerar la corrupción como un nuevo fenómeno, pero si como el nuevo “boom” de la “Caja de cartón”. En cierto modo, es normal dado que robar millones de euros durante años y ostentar puestos de máxima responsabilidad pública no es algo baladí, pero, ¿Qué ocurre con los Partidos que luchan contra la corrupción y tienen la corrupción en sus propias filas? ¿Qué ocurre con los Partidos que luchan contra la corrupción permitiendo que militantes de otros partidos pasen a sus filas, encubriéndolos así de abusos de poder? Podemos considerar que corrupción, no es sólo “robar dinero” sino utilizar el poder para conseguir fines ilegítimos.

Si echamos la vista atrás, se detecta que hemos estado y estamos “rodeados” de tramas de corrupción hasta el punto de ocupar las primeras líneas de actualidad y portadas de periódicos convirtiéndolo así en algo normal y cotidiano. Hagamos un pequeño recordatorio de los últimos años.

Caso Adigsa, caso Antonio Rodríguez, caso AVE, caso Arcos, caso Astapa, caso Atarfe, caso Baltar, caso Banca Cataluña, caso Andratx, caso Arena, caso Bankia, caso Berzosa, caso Biblioteca, caso Bitel, caso Bomsai, caso Bon Sosec, caso Brugal, caso Bárcenas, caso Caballo de Troya, caso Caja Navarra, caso CAM, caso CCM, caso Camisetas, caso Campeón, caso Carioca, caso Can Domengue, caso Cementerio, caso Clotilde, caso Conde Roa, caso de la Construcción, caso Cooperación, caso Cudillero, caso De Miguel, caso Ciudad de Golf, caso de los ERE de Andalucía, caso del Lino, caso Dívar, caso de Dolores Reyes, caso Roblecillo, caso Egües, caso El Trompo, caso Emarsa, caso Emperador, caso Epsilon, caso Fabra, caso Facturas, caso Fycan, caso Feval, caso Feliesa, caso Flick, caso Fundación, caso Funeraria, caso Guateque, caso Granada de Salime, caso Guerra, caso Gürtel, caso Harrag, caso Hügel, caso ITV, caso Ibatur, caso Ibiza Centre, caso Innova, caso Interligare, caso Las Teresitas, caso Lasarte, caso Líber, caso Lifeblood, caso Limusa, caso Madeja, caso Malaya, caso Manga, caso Marea, caso Margüello, caso Matsa, caso Mercasevilla, caso Mercurio, caso Naseiro, caso Nueva Rumasa, Caso Noós, caso Orquesta, caso Over Marketing, caso Palau, caso Pallerols, caso Palma Arena, caso Parques Eólicos, caso Patos, casos Peaje, caso Picnic, caso Piscina, caso Pitiusa, caso Plan Territorial, caso Plaold, caso Plasencia, caso Pokemon, caso Poniente, caso Porto, caso Pretoria, caso Púnica, caso Rasputín, caso Relámpago, caso, Riopedre, caso Rumasa, caso, Salmón, caso Sanlúcar, caso Sant Pau, caso Saqueo, caso Scala, caso Shirota, caso Terra Natura Benidorm, caso Torres de Calatrava, caso Totem, caso Treball caso Troya, caso Turismo Joven, caso Tunel de Sóller, caso Umbra, caso Unión, caso Zambrana, caso Zamora, caso Zeta, caso Auditorio.

El año 2015 se cerró con 1661 causas de “investigados” de los cuales unos 20 han sido condenados y entrado en prisión, según datos del Consejo General del Poder Judicial.

Después de ver los innumerables casos de corrupción y las medidas para apaliarlo, ¿Dónde ha quedado la extraña e incluso inexistente condición de que el Cargo Público debe traer la responsabilidad pública “de casa”?. No sólo han olvidado esa responsabilidad innata, sino que después de ser declarados como “investigados” la mayoría de estos cargos públicos inmersos en estos casos, siguen ostentando su condición de cargo público desempeñando sus funciones con total normalidad.

El claro ejemplo lo encontramos en Andalucía con el caso de los ERE, donde Manuel Chávez presidia la Junta de Andalucía. Aunque este haya presentado su dimisión, es evidente que no es el único que fue “investigado” por delitos tales como prejubilaciones fraudulentas, pagadas a personas que nunca habían trabajado en las empresas afectadas. (12,3 millones de euros), subvenciones a empresas que no estaban presentando un ERE e, incluso, a personas que no llegaron a crear ninguna empresa. (73,8 millones de euros), comisiones, muy por encima del valor de mercado, a intermediarios entre la Junta y los trabajadores: aseguradoras, consultoras, bufetes de abogados y sindicalistas. (Entre 50 y 68 millones).

Analizando todo esto, me resultan significativas las palabras que Pedro Sánchez pronunció en su discurso de investidura la democracia tiene un principal adversario que se llama corrupción, es un problema que atañe a todos los Partidos Políticos, pero yo añado: sobre todos a los “viejos” partidos y se debe eliminar de una vez por todas. Una forma de erradicarlo empezaría por ejecutar las medidas propuestas por Ciudadanos en su pacto de investidura con el PSOE, tales como: eliminar los aforamientos, limitar a ocho años la presidencia del gobierno, un mayor grado de transparencia, despolitizar la justicia y endurecer las penas contra el Fraude Fiscal, entre otras. Esperemos que la nueva legislatura traiga consigo la ejecución de estas medidas expuestas en el discurso de investidura de Pedro Sánchez, independientemente de quién gobierne.

Por lo que se comprueba, se están realizando dimisiones en cargos de responsabilidad de diferentes Partidos Políticos gracias a los acuerdos que los “viejos partidos” han firmado con Ciudadanos, pero ¿Será suficiente? En cierto modo debería frenarse esta ola de delincuencia pero, aún, estoy segura que lo peor está por llegar. Los romanos también dimitían de sus cargos cuando eran investigados por corrupción y eran penados con su propio capital pero esto no ha erradicado la corrupción y a los hechos me remito.

¿Están siendo sólo expulsados los llamados “cabeza de turcos” de las dos formaciones más votadas en el panorama político? ¿Son ignorantes de las tramas de corrupción, sus principales dirigentes? Ante esta última pregunta, deberíamos replantearnos si realmente es competente para representarnos un Partido Político que no es consciente de las gestiones que se realizan en sus fueros internos. La Política Nacional al igual que sus protagonistas, deben tener los mecanismos suficientes para poder controlar la trama de corrupción que se inicie antes de que pueda, ni siquiera, llevarse a cabo, por eso me pregunto, ¿Qué está fallando? Y vuelvo a la interrogación anterior, ¿Realmente, un Pacto Nacional contra la Corrupción puede apaliar que se realicen abusos de poder para fines ilegítimos?

Autora: Irene Carmen de Dios Gallego

Licenciada en Ciencias políticas , Derecho y Máster en Abogacía en la Universidad Pablo de Olavide y en la UNED. Ha sido coordinadora de la Campaña Nacional para los candidatos al Congreso de los Diputados de Sevilla y responsable de Acción Política a nivel Autonómico con Ciudadanos.

Voluntaria en el Departamento Jurídico de la ONGD TeTocaActuar y Asesora jurídica en Jarana Asesores.

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