¿Estrelladas o Esteladas?

El Juez autoriza la presencia de banderas esteladas durante la final de la Copa del Rey celebrada ayer en Madrid, a la que asistieron El Rey y las alcaldesas de Madrid y Barcelona, Manuela Carmena y Ada Colau entre otras personalidades.

A pesar de que los gobiernos constitucionalistas y el Rey han abogado por prohibir las esteladas en la final de la Copa del Rey, el Juez del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo nº11 de Madrid determinó como admisible que los independentistas asistan con sus banderas, porque estamos en un país democrático y prima el derecho de libertad de expresión, es decir, ha firmado un auto por el que se estima la pretensión de suspensión de la ejecutividad de la Orden de la Delegada del Gobierno de Madrid a las fuerzas y cuerpos de seguridad, destinada a impedir que en la final de la Copa del Rey, pudiesen ser portadas y exhibidas, por los asistentes, las banderas conocidas como “esteladas”.

Según el auto, “En consonancia con la reiterada doctrina del Tribunal Constitucional las Instituciones Públicas, a diferencia de los ciudadanos, no gozan del derecho fundamental a la libertad de expresión que proclama el art. 20 CE, siendo, por tanto, solo los ciudadanos, y no las Administraciones e Instituciones, los titulares de los derechos fundamentales.

De ahí que haya que diferenciar el uso de banderas y símbolos por las Administraciones Publicas e Instituciones Públicas Organismos públicos, de cuando hacen ostentaciones de ellas los ciudadanos.”

Y “Si bien la libertad de expresión, de opinión e ideología, no se reconoce de una manera absoluta, sin matices o excepciones sino que viene constreñida por los límites impuestos por la necesidad de evitar su colisión con otros derechos y libertades también fundamentales, de modo que debe admitirse que el ejercicio de este derecho, puede ser sometido a restricciones previstas por el legislador” el auto señala que “no se entiende a los meros efectos del “bonus fumi iuris” que la exhibición de banderas que manifiestan un sentimiento o ideología pueda, en principio, constituir o generar “violencia, racismo, xenofobia, intolerancia en el deporte”, siendo una mera manifestación de la libertad ideológica y del derecho a difundir libremente los pensamiento, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción (art. 20.1CE).”

“El valor del pluralismo político, añade, comporta la libertad para pensar, expresarse y participar o no participar en los procesos políticos en condiciones de transparencia e igualdad con los demás actores políticos, y en la medida en que la democracia implica pluralismo, ampara la discrepancia y las formas en las que ésta pueda manifestarse, siempre que esa expresión sea, a su vez, respetuosa con los derechos de los demás.”

Y concluye “En ningún caso ha resultado probado en este momento procesal que la exhibición de la llamada “estelada” puede incitar a la violencia, el racismo, la xenofobia o cualquier otra forma de discriminación que atente contra la dignidad humana, que como manifestación de una ideología política o creencia no se justifica en qué medida infringe el orden jurídico existente y en qué medida pudiera seguirse perturbación grave de los intereses generales.”

Con pequeños fragmentos de este auto, no podemos más que respetar lo que el Juez, como ente independiente dicta, aún con las consecuencias reales que puede tener dicho auto, no olvidemos que para garantizar la neutralidad y la máxima cordialidad en un estadio deportivo no hay nada más efectivo que no pronunciarse en favor ni en contra de ningún hecho político.

Un estadio deportivo y una competición deportiva no deben confundirse con un Pleno de la Generalitatuna rueda de prensa o con un foro de ideas. Es un espacio donde debe primar la cordialidad, humildad y, ante todo, respeto. Porque la libertad de la que se hace eco el Juez termina, donde irrumpen las libertades de los otros. 

Hagamos un llamamiento a la cordura, la responsabilidad y la sensatez, ya que por favorecer a unos privilegiados, estamos desprestigiando a la mayoría de los españoles. 

Nunca la pitada a un himno nacional fue libertad de expresión, sino libertinaje.

Autora: Irene Carmen de Dios Gallego

Licenciada en Ciencias políticas , Derecho y Máster en Abogacía en la Universidad Pablo de Olavide y en la UNED. Ha sido coordinadora de la Campaña Nacional para los candidatos al Congreso de los Diputados de Sevilla y responsable de Acción Política a nivel Autonómico con Ciudadanos.

Voluntaria en el Departamento Jurídico de la ONGD TeTocaActuar y Asesora jurídica en Jarana Asesores.

 

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