Florida, ¿de nuevo epicentro electoral?

“En Florida se catapultan o se hunden candidaturas”

“En Florida se catapultan o se hunden candidaturas”. La frase forma parte de un artículo de Univision.com y refleja la importancia que tiene el estado sureño en las elecciones presidenciales de Estados Unidos.

Basta recordar el año 2000 cuando un puñado de votos (menos de 600) le dieron el triunfo in extremis al republicano George W. Bush frente al demócrata Al Gore. Denuncias de fraude, rectificaciones, acusaciones de pucherazo, irregularidades y un reconteo de papeletas suspendido por la Corte Suprema de Justicia mantuvieron en vilo al país y a la comunidad internacional.

Aquella elección concentró las miradas en ese mercado de mercados que es Florida. La complejidad de sus públicos electorales y sus muy diferentes demandas obligan a hilar fino en las campañas con equipos tácticos sobre el terreno, micro-segmentación y desembolso de grandes sumas de dinero en publicidad, promoción y posicionamiento de candidatos.

Florida es uno de los llamados estados clave, péndulo, indeciso o swing state. Desde 1996 los floridanos han optado tres veces por los demócratas -en 2012 Barack Obama se alzó con la victoria por una diferencia menor al 1%- y dos veces por los republicanos: la cuestionada primera victoria de Bush y su reválida en 2004 con un claro 5%.

A lo largo de este 2016 la tendencia favoreció a Hillary Clinton, pero en la última semana la mayoría de encuestadores firman un empate técnico frente a Donald Trump. Florida reparte 29 decisivos votos electorales, solo superados por los 55 de California y los 38 de Texas.

El estado de Nueva York también tiene 29 votos de los 270 para ganar, pero la diferencia radica en que tanto en este estado como en el californiano se vota demócrata históricamente y en Texas republicano. Allí no hay votos ni indecisos que pescar a última hora, pero entre las palmeras y el sol de la península sureña vaya que sí.

Por eso tanto Clinton como Trump este último fin de semana se han dejado ver por la zona. Él por Tampa, ella por Miami acompañada por la ex Miss Universo Alicia Machado o los cantantes Jennifer López y Marc Anthony.

Demografía en constante cambio

Electoralmente Florida es cuatro estados en uno: el norte y oeste suele teñirse de color rojo, el sur tiende a hacerlo de azul y el centro oscila: el corredor que abarca Tampa, Orlando y Daytona Beach es el que mayor ingeniería electoral requiere.

En la península descubierta por Juan Ponce de León en 1513 los temas van por barrios, sensibilidades y origen, pero no siempre fue así. Hasta mediados del siglo pasado la tendencia histórica de voto fue demócrata y después republicana. Hoy una compleja mezcla poblacional en constante crecimiento y evolución desafía a los estrategas en cada elección.

Mexicanos, puertorriqueños y cubanos son las principales comunidades hispanas, si bien existen otras importantes como la centroamericana; pero el estado también es destino de jubilados, veteranos de guerra y militares en activo: un crisol de demandas electorales que obliga a priorizar a los candidatos.

El propio mercado hispano es muestra de ello. De acuerdo al American FactFinder, el 27,06% de los floridanos es de origen latino y según el Florida Department of State Divison of Elections, hasta enero de 2016 se habían registrados para votar 1.795.000.

Por ejemplo, el gran tema de la reforma migratoria funciona para la mayoría, pero no para los puertorriqueños. Sus grandes prioridades son educación, servicios y cobertura sanitaria. Solo en el área de Orlando viven alrededor de 400 mil boricuas. Para algunos analistas Barack Obama ganó en el estado en 2008 y 2012 gracias a ellos.

Entre los propios cubanos los patrones de voto varían por generación: los mayores -los exiliados anticastristas- siguen apostando por los republicanos y podrían darle el triunfo a Donald Trump (hiperlink http://www.elmundo.es/internacional/2016/11/05/581cb74746163ffe648b45c3.html), mientras que los más jóvenes y nacidos en suelo americano son más proclives al voto demócrata.

De acuerdo a datos de Univisión Noticias en la última década los cubanos considerados demócratas han pasado de un 22% a un 44%. Los cubanos fueron clave en la victoria de George W. Bush, pero en 2012 apostaron por Obama con 45% de los votos.

Al cierre de este trabajo, el voto anticipado en Florida indica una mayor participación de hispanos que de confirmarse podría dar la victoria a Clinton en este importante estado.

Cronología para no olvidar

Más allá de la aritmética electoral, el llamado estado del sol brillante ofrece una fascinante historia que marca las elecciones estadounidenses periódicamente. “Florida es ese estado donde las carreras políticas se han construido y destruido con votaciones controvertidas, aventuras amorosas y una confusión de lealtades electorales (…) donde el dinero para las campañas fluye como el bagazo de la caña de azúcar”, afirma el reportero del New York Times Jeremy W. Peters, que cubre este año la campaña electoral para el periódico.

Eso es cierto, así como también que Trump “personaliza muchos de los estereotipos de este estado: el gusto por el bronceado permanente, la obsesión por el golf y el estilo ostentoso”, pero -sin duda- también se aleja de otros muchos sobre todo latinos.

Tanto el magnate como la ex primera dama son conscientes de ese plus que Florida aporta de tanto en tanto. Y para Peters ese tanto en tanto es aproximadamente cada 15 años. Y no va desencaminado. Retrocedamos 30 años atrás.

En 1987 la aventura romántica del candidato demócrata Gary Hart provocó su renuncia a la carrera presidencial cuando era el mejor posicionado por el lado demócrata. Su historia al

mejor estilo de un culebrón latinoamericano, que por cierto tiene hoy en Miami una de sus mecas de producción, versa así: senador por Colorado, casado y con todo para obtener la nominación lideraba las encuestas con 20 puntos de ventaja.

Si bien su fama de mujeriego nunca lo abandonaba, había salido airoso del acoso de la prensa hasta que cometió el error de retarla. Tras muchos rumores, la primavera de ese año desafío a los periodistas a encontrar evidencias de un nuevo romance.

The Miami Herald y The National Enquirer cumplieron con el encargo poco tiempo después: publicaron las fotos en portada del precandidato con la otra -la modelo Donna Rice de 29 años- en actitud cariñosa en el yate Monkey Business.

El acoso y derribo del político duró siete días, los que tardó en declinar su candidatura. Como reseñó entonces el periódico ABC no fue la moral sexual lo que primó, sino el rechazo de la sociedad americana por la mentira. “Hart aparecía en los mítines del partido tiernamente enlazado a su mujer y el americano medio no acepta esta clase de comedias”.

El Monkey Business tenía su base en la Turnberry Isle Resort Marina, ubicada en el sur de la Florida. Fue fletado por Hart para un viaje a Bimini (Bahamas) con la modelo y sin saberlo… también para acabar con su candidatura.

Y sí, los demócratas perdieron la elección de 1988 que ganó George H. W. Bush. De nuevo -como añadió el rotativo- “la trituradora americana” había recurrido a “una historieta trivial para acabar con otro corredor de fondo”.

Quince años después de aquello, ya saben lo que pasó: el hijo, George W. Bush, llegó a la Casa Blanca por apenas unas centenas de papeletas. Saquen cuentas. Estamos en 2016 y quizá de nuevo la soleada península sea hoy la que incline la balanza entre la política de carrera o el populista millonario.

Autora: Sonia Lloret

Soy una periodista con más de 20 años de trayectoria, principalmente en medios impresos y online tanto en Latinoamérica como España. Máster en Asesoramiento de Imagen y Consultoría Política por @cigmapucjc y Estudios Internacionales por @UniBarcelona, actualmente colaboro en distintos proyectos especializados en #compol y marketing político, pero no siempre fue así. Mis derroteros profesionales me han llevado por muchos, variopintos y divertidos destinos editoriales. He escrito para diversas fuentes y el reportaje, la crónica y la entrevista de personalidad o semblanza han sido lo que más han tecleado mis dedos en el ordenador, pero la política siempre ha orbitado a mi alrededor. Es más, incluso cuando me escribí en periodismo en la universidad mi segunda opción fue ciencias políticas. Así que un día no hace tanto me dije a mi misma: “ es hora de reciclarte y especializarte en comunicación política”. Y en estas estoy. En campaña permanente de formación.

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