La inmadurez de la democracia española

España queda abocada a una situación de bloqueo institucional si no se llega a consenso

Así madura una democracia, dejemos ya la adolescencia política en que está el país.

En un momento como este en el que toda la política mira al Congreso y más concretamente a PSOE, Podemos y Ciudadanos para saber si va a haber un acuerdo que facilite un gobierno de Pedro Sánchez, los españoles están hartos de la política.

Según una encuesta de Metroscopia para “El País”, el 94% de los españoles consideran mala la situación política, el 76% cree inevitable nuevas elecciones y un 64% preferiría que los partidos cedieran para formar gobierno. Sin embargo es curioso como casi dos tercios de la ciudadanía española quiere que se forme un gobierno pero en una encuesta del GESOP se muestra que un 37,5% está a favor de una gran coalición PP-PSOE-Ciudadanos mientras que el 27,7% preferiría el “pacto a la valenciana”, un gobierno de PSOE, Podemos, Compromís e IU con la abstención de los nacionalistas e independentistas. Sólo un 18,7% está a favor de un gobierno de PSOE, Podemos y Ciudadanos y un poco más del 7% a favor de un “gobierno a la alemana entre PP y PSOE”.

Por tanto, como siempre ocurre en España, estamos de acuerdo en el problema pero nos damos de tortas a la hora de acordar una solución. El problema no es Mariano Rajoy y tampoco lo es Pedro Sánchez, pero desde luego influye que sean ellos quienes tengan la última palabra en sus partidos para poder acordar un gran pacto. Influye porque la relación entre ambos no es la mejor después del “cara a cara” que protagonizaron antes del 20-D y también influye porque el PSOE de Pedro Sánchez ha votado sistemáticamente en contra de todas las propuestas que ha presentado el PP en el Congreso a lo largo de esta legislatura, incluso en temas como la violencia de género, que elevaron a “cuestión de estado” en su programa electoral. ¿Qué nos hace pensar que ahora facilitarían un gobierno estable si han votado que no a todo lo que se les ha propuesto en más de 4 años?

Por otro lado el PP se ha quedado aislado por el resto de fuerzas políticas, que le han dejado a un lado en la formación de gobierno para no darle presencia mediática y porque le han salpicado todos los casos de corrupción a la vez y nadie se quiere acercar a un partido que parece el único que haya sufrido la corrupción (obviando la de todos los demás, como hacen el PSOE o Podemos, que con el duro discurso que han tenido contra la corrupción del PP casi pareciera que ellos nunca han tenido un caso entre sus filas cuando han tenido más).

Haciendo un resumen, ahora mismo tenemos a un PP con 123 escaños de 350 que no tiene posibilidad de formar gobierno –recordemos aquella frase de Pedro Sánchez de “no es no, ¿qué parte del “no” no entiende señor Rajoy?” – y con voces internas que empiezan a pedir la cabeza de Rajoy pero más por beneficio propio que por el interés del partido o de España. Podría decirse que el partido aguanta.

Tenemos luego a un PSOE con 90 escaños que acaba de pasar una crisis interna todavía no resuelta del todo. Es verdad que su militancia ha votado mayoritariamente SÍ a sobre el pacto con Ciudadanos, dando una imagen de mayor unidad, pero merece la pena recordar la pregunta para ver la ambigüedad de la misma: “El PSOE ha alcanzado y propuesto acuerdos con distintas fuerzas políticas para apoyar la investidura de Pedro Sánchez a la Presidencia del Gobierno. ¿Respaldas estos acuerdos para conformar un gobierno progresista y reformista?”. ¿Serviría esta pregunta para pactar también con Podemos? Lo dejo ahí.

En tercer lugar está Podemos, con 65 escaños (4 de Compromís se pasaron al Grupo Mixto y no están en el grupo parlamentario del partido de Iglesias) que tras muchas negociaciones en que se veía en superioridad, esta semana se ha visto forzado a hacer ver que cedía, que no a ceder, y va a preguntarle a su militancia si quieren que apoye el gobierno de PSOE-Ciudadanos con participación en el gobierno o que lo apoye desde fuera con un voto a favor o una abstención o que vote en contra. A ver si esta vez no empatan en votos como pasó en la CUP cuando se debatía si apoyar o  no un gobierno de Convergència con Artur Mas. Da la impresión de que todas estas votaciones de la militancia están “teledirigidas” desde la cúpula, pero no sólo en Podemos sino en todos los partidos.

En cuarto lugar está Ciudadanos, con 40 escaños, para muchos la esperanza de este país por ser ese “Podemos de derechas” que significa  que es un partido nuevo, fresco y reformista. Tras tanta conversación y negociación habría que ver en un escenario de nuevas elecciones como responderían sus votantes exPP que ven que  han sido la muleta de Pedro Sánchez e incluso que pueden entenderse con Podemos y qué piensa su militancia de que nadie les pregunte nada. De todas maneras el reto de Ciudadanos es, a mi modo de ver, mover el eje político izquierda-derecha hacia la izquierda para sacar al PP del mapa porque han cogido la bandera de ese espacio político al que llaman centro, pero la verdad es que han actuado como un partido mucho más a la izquierda, a mi modo de ver.

Por último, creo que una formación de gobierno está en una situación muy delicada porque nadie quiere ceder porque todos quieren ser el que gane, el que quede bien, y nadie quiere parecer el malo de la película que no deja formar gobierno. Y sobre todo, nadie quiere dejar de salir en la tele. Todo el mundo busca sus minutos de antena porque la política española se ha convertido en una “platócracia” donde se consigue más votos saliendo más en los medios y porque todos están con miedo de perder poder y dejar de salir en la foto.

La vanidad de los políticos actuales, mezclada con las ansias de poder, ha creado una inestabilidad que no tiene comparación en la historia reciente de España. España queda abocada a una situación de bloqueo institucional si no se llegan a consensos porque con un Congreso que no tiene una mayoría de 3/5 unida (es la que hace falta para reformar la Constitución), un presidente del Congreso de signo distinto al ganador de las elecciones, con un gobierno en funciones que va camino de los 5 años en el gobierno y con una izquierda muy dividida sólo por ver quien llega al poder, no parece que vaya a ser una legislatura de grandes reformas si no se ponen de acuerdo; y mientras tanto los españoles no vamos quemando cada día un poquito más.

Hace falta ya un gobierno que plantee las reformas constitucionales necesarias y que sea estable durante 4 años, sea el gobierno que sea, pero que sea pronto. Y si no, tras unas nuevas elecciones en que el panorama probablemente no cambiará mucho, se tendrán que poner de acuerdo a la fuerza. Así madura una democracia, dejemos ya la adolescencia política en que está el país.

Autor: Álvaro Solé Torrecilla

Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por CUNEF (Universidad Complutense) en la especialidad de Dirección Financiera; y en la actualidad trabaja en el departamento de banca de inversión de un conocido banco español, en el área de finanzas corporativas.

Para Álvaro la política es una pasión a la que dedica sus ratos libres: en redes sociales, redactando artículos, participando en debates y ponencias y, puntualmente, como asesor de campañas electorales. Sus áreas de mayor interés son la política española en general y la catalana en particular, además de la  política internacional, en especial la Unión Europea, Oriente Medio y Estados Unidos.

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