¿La mujer de la esperanza?

La derrota de Hillary Clinton marcará una nueva hoja de ruta para los demócratas de cara al 2020.

La victoria de su marido Bill Clinton y su discurso de “Renovemos América” lleno de guiños a Kennedy en el año 1992, parece no haber influido en el discurso demócrata de la candidata a Presidente de los EE.UU de América.

El “hombre de la esperanza” ha sido denominado uno de los mejores presidentes de los Estados Unidos durante sus ocho años de mandato ya que no sólo presidió uno de los periodos de mayor crecimiento económico de la historia del país, sino que situó a América en el podio del mundo.

Por su lado Hillary Clinton llegaba veinticuatro años después llena de ilusión para perpetuar la primavera de los Estados Unidos cuando Trump se interpuso en su camino.

La campaña que ambos han protagonizado no ha estado exenta de insultos, discursos destructivos y demagogia lo que ha hecho que Trump ocupe el sillón presidencial y Clinton derrotada. Pero no ha sido la única “perdedora” ya que el propio Partido Republicano, con grandes crisis de identidad, también tiene que asumir responsabilidades.

Trump se encuentra en la presidencia de los Estados Unidos con una división, más que notoria, entre moderados y miembros del Tea Party.

¿Nos enfrentamos a un voto de castigo que puede suponer el declive jamás vista en la historia de los Estados Unidos?

Esta pregunta está aún por contestar cuando nos quedan cuatro años de Trump en la casa blanca y los medios de comunicación, incapaces de prever esta victoria, siguen anclados en el malestar de los ciudadanos estadounidenses, al mismo tiempo que las empresas de sondeos pierden estrepitosamente al considerar que Hillary Clinton vencería.

Paralelo a todo ello, nos encontramos con una situación, del Partido Demócrata, parecido al del PSOE español, obteniendo los peores resultados de la historia en 30 años.

No sólo este resultado inquieta a los demócratas, sino que por primera vez en 88 años, los republicanos han obtenido el control de la Cámara de los Representantes, el Senado, la Casa Blanca, el Tribunal Supremo y los gobiernos estatales.

A pesar de estos datos, que conllevan que los demócratas “no cuenten” en los próximos cuatros años, a Hillary Clinton le queda el consuelo de haber ganado 170 mil votos más que Trump.

Ahora sólo queda esperar que los demócratas cambien sus estrategias para convertirse en el Partido regeneracionista que aclama el voto popular.

Por su parte, Trump, tiene cuatros años para demostrar que el sentir xenófobo, machista y anclado en un pasado lejano, no haya sido más que una estrategia de campaña que poco tendría que ver con la realidad.

Esperemos que, como decía Bill Clinton “las respuestas deben venir de los valores, de los movimientos y voces internas que nos hablan a todos nosotros desde dentro”.

 

Autora: Irene Carmen de Dios Gallego

Licenciada en Ciencias políticas , Derecho y Máster en Abogacía en la Universidad Pablo de Olavide y en la UNED. Ha sido coordinadora de la Campaña Nacional para los candidatos al Congreso de los Diputados de Sevilla y responsable de Acción Política a nivel Autonómico con Ciudadanos.

Voluntaria en el Departamento Jurídico de la ONGD TeTocaActuar y Asesora jurídica en Jarana Asesores.

¿La mujer de la esperanza?
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