Para lograr poder efectivo en EEUU, hace falta elegir más candidatos Hispanos

El Dinero es una gran mansión en Sarasota que empieza a caerse a pedazos luego de 10 años. El Poder es el viejo edificio de roca que resiste por siglos.” Francis Underwood (interpretado por Kevin Spacey) Serie House of Cards Netflix

El poder electoral de los hispanos en Estados Unidos es significativo y con mucho potencial. Resulta ineludible que ya para el 2016 los hispanos lleguen a casi 58.1 millones, que el número de electores hispanos elegibles crezca, y que en mayores cantidades acudan a votar.

Sin embargo, ¿es el poder del voto lo suficientemente fuerte para provocar cambios políticos y sociales en Estados Unidos? La realidad es que existe una cuota importante de influencia, pero no es suficiente.

Aún cuando puede convertirse en un paradigma, que el camino hacia la Casa Blanca lo determina el voto hispano, de sobre 25 millones de electores hábiles, en el 2012 sólo un poco mas de 12 millones acudió a las urnas. Sólo representa un 48% de participación, lo cual es realmente bajo.

En pleno 2016, este voto es crucial en California, Tejas, Florida, Illinois y Nueva York, estados con la mayor población de origen hispano y cuyo poder en el colegio electoral históricamente ha decidido elecciones presidenciales. Con ese dato el Partido Demócrata y el Partido Republicano (por lo menos su dirección, no necesariamente Trump) incesantemente buscan adaptar su mensaje para atraer este bloque electoral.

Sea mediante candidatos hispanos o mediante un mensaje inclusivo ambos partidos están contando con el voto hispano. No obstante, de acuerdo con la BBC, a pesar de que la comunidad hispana no representa un bloque homogéneo, su diversidad toma desapercibidos a los analistas norteamericanos quienes esperan que este grupo se comporte de manera uniforme.

Sabemos que la diversidad de agendas de política publica de cada nacionalidad afecta la posibilidad de un frente completamente unido a nivel nacional, aunque es posible alcanzar mayor poder e influencia si se logra agenciar consensos y coincidencias al nivel estatal o local.

A manera de ejemplo, el congresista del 4to Distrito de Illinois (en un suburbio de Chicago), Luis Gutiérrez, de origen puertorriqueño, ha ocupado su silla por 12 términos mediante el respaldo de una comunidad predominantemente mejicana.

En mi apreciación el verdadero poder político se alcanza mediante un aumento considerable en el numero de escaños electivos y nombramientos

ejecutivos importantes por parte de candidatos hispanos. Por supuesto patrocinar a aquellos candidatos que tengan aprecio a su origen étnico.

La agenda hispana debe comenzar en el ámbito local. Las decisiones que verdaderamente impactan a la comunidad hispana se producen al nivel estatal y local, en las ciudades, municipios o condados, y a este nivel los hispanos no están adecuadamente representados.

De acuerdo con la Organización Nacional de Oficiales Latinos Electos y Nombrados (conocida por su abreviatura en ingles NALEO), en el 2014 existen solo 6,084 hispanos ocupando posiciones de envergadura a nivel federal, estatal y municipal en Estados Unidos.

En el Congreso, donde hay 100 senadores y 435 representantes, la totalidad del Caucus Hispano solo llega a 3 Senadores y 29 representantes. En comparación, el caucus afro-americano es de un Senador y 45 representantes.

La elección de noviembre de 2016 representa una oportunidad única para hacer una demostración de poder definitorio en la elección a la Casa Blanca y en algunos comicios congresionales, modificando su composición para enero de 2017.

Si se lograse una participación de al menos 60% de los estimados 27 millones de electores hispanos hábiles, seria un indicador importante para crear una masa crítica que les movilice para comicios locales en el 2017, y las elecciones congresionales de medio término en el 2018.

Los retos para alcanzar mayor poder para las comunidades hispanas requiere de una concertación para inscribir y llevar a las urnas a los electores hispanos. Las artimañas para disuadir y suprimir el voto hispano existen.

Es cuestión de resistir la apatía, educarse y llegar a la urna preparado.

 

Autor: J.Q. Diaz

Asesor de asuntos públicos radicado en San Juan, Puerto Rico. Ha ocupado diversas posiciones en diversas esferas del quehacer público en Puerto Rico y Estados Unidos. Posee un Juris Doctor de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico, un Master en Ciencias de la Comunicación de Illinois State University y una Licenciatura en Marketing de la Universidad Interamericana de Puerto Rico. Es profesor adjunto de Seguridad en la Universidad del Sagrado Corazon. Es co-dueño de una empresa de consultoría en gestión de recursos externos para I+D y asuntos públicos, The Consulting Lead (www.theconsultinglead.com) con clientes en Puerto Rico y EEUU. Es columnista regular en USA Hispanic Press, con sede en Washington D.C.

Para lograr poder efectivo en EEUU, hace falta elegir más candidatos Hispanos
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