Los Trump: ¿La versión del Siglo 21 de los Borja?

trump: nueva versión borgia

trump: nueva versión borgia

La historia está llena de coincidencias que nos sorprenden y nos aturden. Asimismo, los conflictos éticos reaparecen y se repasan como si nunca hubiesen sido estudiados ni discutidos. Como sociedad continuamos tropezando torpemente aún cuando tenemos en las redes un “Wikipedia” disponible para consulta inmediata.

Ante la discusión internacional de la inminente ascensión de Donald Trump a la posición de “líder del mundo libre”, se confunde con un potencial entramado de conflictos de interés, tramas de poder y lo que ya se denuncia como influencia indebida entre los miembros de la familia del entrante presidente.

La discusión ya repasa temas como el nepotismo, la venta de influencias, el abuso del poder y sus implicaciones en la política de Estados Unidos con impacto internacional. La elección de Trump ya produce múltiples conjeturas sobre el impacto de sus decisiones y que papel habrá de jugar su relación con sus empresas, pero particularmente el rol que habrá de jugar su prole.

Por supuesto la discusión comprende la definición de lo que realmente es un conflicto de interés, a saber “aquella situación en la que el juicio del individuo -concerniente a su interés primario y la integridad de una acción tienden a estar indebidamente influenciados por un interés secundario, de tipo generalmente económico o personal.” Este tipo de conflicto, tanto institucional como personal, puede desembocar en otorgar ventajas competitivas injustas o interferir con el cumplimiento de funciones oficiales.

La inquietante trama que se presenta ante nosotros respecto a la familia Trump interesantemente se asemeja con una cábala del pasado renacentista, cuyos protagonistas fueron la familia Borja o Borgia (en su acepción italiana).

En el centro de la historia se encuentra el valenciano Rodrigo Llancol de Borja, quien ascendió a la posición más poderosa del Siglo 15 como el Papa Alejandro VI. Su elección al pontificado alborotó al mundo renacentista por no ser italiano y por quienes hipócritamente denunciaban su nepotismo, al ser sobrino del primer papa español Calixto III.

Lo que sí es evidente, y objeto de múltiples reseñas históricas, es como Alejandro VI se valió de su posición para consolidar su poder a través de alianzas políticas y conspiraciones, reclutando como consortes a los mayores de sus varios hijos, JuanCésarLucrecia y Jofre; todos producto de sus relaciones con diversas amantes, fuera de sus votos de castidad y celibato.

César y Lucrecia lograron particular fama en la entonces sociedad italiana y han sido objeto de estudio histórico. De César es harto conocido como fue inmortalizado por Nicolás de Maquiavelo en su clásico literario, el Príncipe. Sus pretensiones de poder y las campañas militares estaban claramente protegidas por el manto del Vaticano. En el caso de la figura de Lucrecia, está marcada por prejuicios sexistas y rumores, pero particularmente por ser parte de las tramas de poder de su padre a través de casamientos con figuras de poder en la sociedad de entonces.

Tanta fue la fascinación con los Borja que artistas como Burchard, Priuli y Guicciardini plasmaron en sus obras la demonización que la historia ha perpetuado y que en la modernidad dos series de televisión inmortalizan.

Objetivamente la reputación que la historia ha construido sobre los Borja es injusta. Muchas de las alegaciones fueron producto de la exageración de la época y sus acciones no distan mucho de la conducta de otras familias en su tiempo, como por ejemplo los Medici.

No pretendemos hacer una comparación directa entre ambas familias o hacer inferencias directas. Sería injusto. Lo que si perseguimos advertir es que las historia de los Borja nos alecciona que la percepción, injusta o no, respecto a la conducta ética y moral de una figura con poder político sobrevive el juicio del tiempo y continua lacerando la confianza en las instituciones políticas.

La sociedad renacentista solo dependía del rumor y de las crónicas que los observadores moldeaban, y cuya refutación tomaba tiempo y recursos.Hoy día la inmediatez de las redes sociales le imprime un impacto inmediato cuya atención o corrección peligra con la espera. Aunque con Trump, su cuenta de Twitter automáticamente nos brinda una ventana a su forma de pensar, un tanto inconsistente.

El presidente electo Trump todavía no ha indicado como habrá de manejar lo que parece no ser ilegal bajo el ordenamiento federal, pero mina la confianza de los ciudadanos por ser completamente inmoral. Mientras se dilucida la controversia Trump aparece ante los medios mundiales en reuniones con altos dignatarios y empresarios con la presencia de sus hijos a quienes les habrá de recaer la responsabilidad de liderar el negocio familiar.

Trump tiene la oportunidad de corregir el asunto. Existen múltiples maneras de corregir el asunto, como por ejemplo, en fideicomiso ciego o un auditor independiente. Es obvio que la dirección de sus empresas por parte sus hijos abroga una ventaja competitiva injusta y que la relación familiar puede interferir con el cumplimiento de funciones oficiales como Comandante en Jefe .

Su acción afirmativa para corregir el asunto puede ser trascendental para imprimir mayor confianza a su gestión. De eso precisamente se trata la gestión de comunicación política.

Autor: J.Q. Diaz

Asesor de asuntos públicos radicado en San Juan, Puerto Rico. Ha ocupado diversas posiciones en diversas esferas del quehacer público en Puerto Rico y Estados Unidos. Posee un Juris Doctor de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico, un Master en Ciencias de la Comunicación de Illinois State University y una Licenciatura en Marketing de la Universidad Interamericana de Puerto Rico. Es profesor adjunto de Seguridad en la Universidad del Sagrado Corazon. Es co-dueño de una empresa de consultoría en gestión de recursos externos para I+D y asuntos públicos, The Consulting Lead (www.theconsultinglead.com) con clientes en Puerto Rico y EEUU. Es columnista regular en USA Hispanic Press, con sede en Washington D.C.

 

Los Trump: ¿La versión del Siglo 21 de los Borja?
Valora este post

Comments

  1. Raquel García

    Y según tu punto de vista, ¿Qué te parece la gestión comunicacional de Trump? En general es un individuo bastante criticado, pero, ¿Es criticable desde el punto de vista comunicacional? Un saludo.