Millennials, política y elecciones

Los millennials tienen la tendencia de retrasar comportamientos en la edad adulta por periodos más largos que las generaciones anteriores.

La revista Time los definió como The Me Me Me Generation (La generación del Yo Yo Yo). Perezosos, narcisistas, impacientes, egocéntricos y consentidos, pero a su vez comprometidos con el medio ambiente y el cambio, aunque no tengan muy claro cómo hacerlo y si son ellos los que deben liderarlo. The New York Times los clasificó como la Generación Nice. Y así entre dimes y diretes los millennials -los jóvenes nacidos entre 1980 y el 2000- se abren paso. Son una generación tan vertiginosa, desconcertante y diferente como el mundo que les ha tocado vivir.

Nacidos y criados cuando la economía marchaba bien, estos chicos que hoy tienen entre 15 y 35 años son considerados como los más preparados de la historia, pero a su vez son los que más problemas tienen para encontrar trabajo. Se toparon con la crisis de 2008 y de allí que también sean catalogados como la generación Peter Pan, término acuñado por la sociólogo estadounidense Kathleen Shaputis: “los millennials tienen la tendencia de retrasar comportamientos en la edad adulta por periodos más largos que las generaciones anteriores”.

Viven con sus padres y alargan la adolescencia porque si bien han detentado un 110 % más poder de compra que sus progenitores, también experimentan de forma ruda y transversal el desempleo. No invierten en coches y las hipotecas les dan grima, no solo porque no tienen dinero, tampoco les interesa ese concepto de propiedad.

Y eso de que alguien pase 20 años en el mismo trabajo no va con ellos. Es más, como explica Núria Bigas en su artículo Millennials contra generación X, publicado en uoc.edu, practican el job shopping: cambian de trabajo cada 3 años y son menos jerárquicos que sus predecesores.

Optimistas por naturaleza aunque el presente no los acompañe, lo suyo es el consumo de contenidos. Son -como señala Bigas- prosumidores: comparten opiniones sobre los productos y, en general, sobre todo cuanto llama su atención. Y lo hacen a través de la tablet, el ordenador, el móvil… Son la primera generación hiperconectada de la historia y entre su cuerpo y las tecnologías se ha creado una especie de híbrido. Sus vidas pasan primero por las redes sociales antes que por el face to face.

Y si a estas alturas se preguntan: ¿qué tiene esto que ver con política? La respuesta es todo, absolutamente todo.

Millennials, el target electoral

A este apetecible mercado de jóvenes apuntan las estrategias y el marketing político porque su poder de decisión e impacto en el voto es cada vez mayor, sin embargo, seducirlos no es tarea sencilla. Son una generación contradictoria y políticamente más independiente.

Nativos de las comunidades digitales, creen que a través de estas pueden contribuir a la esperanza, el cambio y la transparencia. Desde las redes, que les permiten ser socialmente

activos, han protagonizado manifestaciones como el Movimiento 15-M (España 2011), el Occupy Wall Street (Nueva York 2011) o el #YoSoy132 (México 2012).

Pero a su vez experimentan “un estado de desilusión continuo” que se traduce en el hecho de que no se sienten representados por el quehacer político. Antoni Gutiérrez-Rubí, uno de los consultores que más ha estudiado a esta generación, expresa en varios artículos que “los millennials tienen una relación distinta con la política formal: son mucho más críticos, exigentes y volátiles”.

Según una encuesta de Telefónica -relata en gutierrez-rubi.es-, “más de la mitad de los jóvenes a nivel mundial no se sienten representados por su gobierno y tan solo 28% admite haber participado en los últimos procesos electorales. El nivel de desencanto y desafección, principalmente en Europa y Estados Unidos, es altísimo”.

Sin duda, los millennials son un auténtico desafío y captar su atención implica manejar sus códigos de comunicación. Hoy, apunta Gutiérrez-Rubí, la política debe ser móvil y en red. “La tecnología ya no es una elección para la nueva política, sino una obligación para interactuar con los ciudadanos. Las APPs son el paradigma de una nueva generación”.

Algunos en el microcosmos político -a veces tan reacio a las transformaciones- ya lo han entendido porque la también llamada generación Y no se caracteriza por la lealtad partidista ni ideológica. Estos jóvenes son pragmáticos y buscan soluciones inmediatas a los problemas. Aquellos que las ofrezcan y las vehiculen con un mensaje y discurso en tono y modo millennial tendrán éxito. De no ser así, que se olviden de contar con su voto.

En España los millennials se enmarcan en el perfil global de su generación. De acuerdo al estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de finales de 2015 por edades y partidos, estos jóvenes optan por la llamada nueva política. En las últimas elecciones 49% de los votantes comprendidos entre los 18-35 años se decantó por Podemos o Ciudadanos, mientras que 7,7 % lo hizo por PP o PSOE.

Se trata de un comportamiento electoral diferente frente a la generación X: entre los votantes de 36-55 años 32,15% se decidió por el PP o el PSOE, mientras que 28,2 % apostó por las nuevas fuerzas políticas.

Internet y su uso decreciente con la edad es una de las explicaciones para esta diferencia generacional. Núria Bigas cita en su texto a Ismael Peña, profesor de Estudios de Derecho y Ciencia Política de la UOC, quien explica que “la exposición a internet hace al votante más crítico y, en consecuencia, tiende a votar a partidos más minoritarios o más enfrentados con el establishment”.

EEUU, el gran laboratorio milénico

De acuerdo a la Oficina del Censo y el Pew Research Center (PSC), los millennials son hoy la generación más numerosa de Estados Unidos. Los jóvenes entre 18 y 35 suponen 75,4 millones de personas. Y su constante aumento se debe en gran parte a los cambios demográficos producto de los nacimientos de inmigrantes latinoamericanos (la primera minoría del país).

El 50% de los actuales millennials son políticamente independientes y les gusta que sus opiniones sean escuchadas. Por eso se encargan de que sus ideas fluyan por las redes y a la hora de depositar la papeleta se decantan por los demócratas: un 45% se define progresista o muy progresista y solo un 15% afirma ser conservador o muy conservador según el PSC.

El primero que se percató de la importancia de contar con este apetitoso segmento electoral fue Barack Obama. Si en la campaña de 2008 su ‘Yes we can’ fue un motivador para conectar con las expectativas de esta generación, en 2012 atrajo 66% del voto de los millennials si bien se abstuvieron el 50% de los que podían sufragar.

En sus dos períodos presidenciales youtube, twitter o instagram han sido clave. Los vídeos son una imagen muy atractiva para estos jóvenes y desde la Casa Blanca se produjeron decenas. Uno de los más virales fue cuando Obama invitó a los millennials a formar parte de su reforma sanitaria. Lo hizo con el tono espontáneo y cercano que lo caracteriza mientras practicaba un speech, jugaba baloncesto o se tomaba un selfie en el despacho oval.

Hoy, en plena carrera por las primarias americanas, otro político ha vuelto a conectar con ellos y ese es Bernie Sanders con los dispositivos móviles como herramienta central. Las Apps del candidato proliferan y la campaña popular y horizontal Feel the Bern ha inspirado a miles con su activismo y creatividad.

Con temas como la necesidad de salarios justos, acceso gratuito a la universidad y la crítica a los bancos, el senador socialista ha dominado la agenda de los menores de 30 años a lo largo y ancho del país con una ventaja de 54-37% frente a su rival demócrata Hillary Clinton. En algunos estados el abuelo Bernie ha llegado al 88% de los votos en ese segmento.

La ex-secretaria de estado, consciente de este déficit, ha comenzado a lanzar mensajes para atraer a estos jóvenes. Algunos han desarrollado verdadera antipatía hacia ella tras los duros ataques de Sanders, pero un artículo de la revista MotherJones.com titulado ¿Cuál es la cura a los problemas de Hillary Clinton con los millennials? tiene una clara respuesta: Donald Trump.

Si la partida la tiene perdida con Sanders, con el precandidato republicano la puede ganar según la encuesta de USA TODAY/Rock the Vote. Clinton tendría el voto de los jóvenes menores de 35 años si ambos compiten en las elecciones presidenciales de noviembre con un porcentaje 52 a 19% a su favor. De hecho, si el multimillonario del copete rubio es el candidato, casi el 25% de los millennials republicanos afirman que votarían por ella.

Autora: Sonia Lloret

Soy una periodista con más de 20 años de trayectoria, principalmente en medios impresos y online tanto en Latinoamérica como España. Máster en Asesoramiento de Imagen y Consultoría Política por @cigmapucjc y Estudios Internacionales por @UniBarcelona, actualmente colaboro en distintos proyectos especializados en #compol y marketing político, pero no siempre fue así. Mis derroteros profesionales me han llevado por muchos, variopintos y divertidos destinos editoriales. He escrito para diversas fuentes y el reportaje, la crónica y la entrevista de personalidad o semblanza han sido lo que más han tecleado mis dedos en el ordenador, pero la política siempre ha orbitado a mi alrededor. Es más, incluso cuando me escribí en periodismo en la universidad mi segunda opción fue ciencias políticas. Así que un día no hace tanto me dije a mi misma: “ es hora de reciclarte y especializarte en comunicación política”. Y en estas estoy. En campaña permanente de formación.

 

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