El PSOE en busca de su relato

La comunicación política del PSOE no está en su mejor momento, y no porque el partido carezca de experimentados profesionales en este campo, sino porque la abstención de octubre ha hecho trizas (al menos por ahora) la ya mermada percepción del PSOE como alternativa de gobierno al Partido Popular.

Por mucho empeño que ponga la gestora en hacer pedagogía en lo relativo a la abstención, la mediatización de la sociedad es poco amiga de los matices y las explicaciones en profundidad. Por el contrario, las intervenciones a modo de titular, la polarización y la retórica agresiva hacen las delicias de los mass media y las redes sociales, que a su vez son indispensables para conquistar (y mantener) el poder en la democracia de audiencia.

Mucho se habla de la comunicación del PSOE en su periodo de partido dominante a través de la figura carismática de Felipe González, pero la importación de las tesis de Lakoff (‘No pienses en un elefante’) durante el zapaterismo por parte de spin doctors como Miguel Barroso y Luis Arroyo supuso una revolución en la comunicación política de los socialistas, que construyeron imágenes y relato día tras día cosechando innumerables éxitos en forma de ley orgánica o victoria electoral.

No obstante, en política el éxito es perecedero. La crisis estalló, los gabinetes de comunicación de Moncloa cambiaron y el frame de la “desaceleración acelerada”, sencillamente, no se correspondía con la realidad social. De este modo, dio comienzo el declive del gobierno socialista, cuyo relato cocinado a fuego lento durante años se desvaneció en mayo de 2010 atendiendo a las demandas de Bruselas. La crisis había desactivado a Lakoff y los recortes hicieron lo propio con el relato del presidente.

Tras la victoria del PP en las elecciones generales de 2011, conscientes del daño a la credibilidad que supondría desdecirse de su programa de manera tan pronta, los comunicólogos del partido de centro-derecha idearon un relato sencillo y eficaz; España en la UCI ante un médico que aplica medicina amarga, pero necesaria para sobrevivir (probablemente, este relato estaba preparado desde los últimos meses en la oposición). Así, era cuestión de tiempo que la economía levantara el vuelo y, ya con resultados, los ciudadanos estuvieran dispuestos a indultar los fatídicos primeros años de recortes (si le funcionó a Thatcher, ¿por qué no a Rajoy?).

El líder de los populares sobrevivió a Zapatero, a Rubalcaba y seguía en forma para dar la batalla a Sánchez, aunque los socialistas empezaban a cincelar un relato que, si bien no era (ni por asomo) tan potente como el del PP, podía salvar los muebles el 20D y el 26J, evitando el cacareado sorpasso de Podemos al PSOE; el ‘no es no’ y Sánchez como única alternativa a Rajoy, ya que Iglesias y Rivera, por muy necesarios que fueran, no llegarían a la Moncloa.

Pero el liderazgo de Sánchez era débil, y ante la amenaza de producirse unas terceras elecciones el PSOE se desmorona y acaba dirigido por una gestora que tiene que lidiar con la abstención que permita seguir gobernando al PP.

Sin relato y retratado como el lado izquierdo del establishment por parte de Podemos, el PSOE se encuentra ante tres caminos (y potenciales relatos) posibles:

1. Mantener el frentismo de la etapa Sánchez. Una vez consumada la abstención y dados los acuerdos nacionales que, por seguro, van a producirse, esta opción es poco aconsejable a menos que el propio Sánchez recupere el timón de la secretaría general.

2. Establecer una agenda sistémica conjunta con el Partido Popular bajo la creencia que si siguen con las inercias anteriores, se hunden. De este modo, ambos partidos dependen de sí mismos para sobrevivir y recuperar la credibilidad.

3. Encontrar un equilibrio entre las opciones anteriores, manteniendo la equidistancia con el PP a la par que se llega a acuerdos puntuales y se derogan algunas de las leyes más polémicas de la pasada legislatura. A la espera del próximo congreso socialista, este es el camino que parece estarse emprendiendo.

Existen dudas razonables a la hora de decantarse por una u otra opción, pero qué duda cabe que los ciudadanos sólo se acercarán al PSOE si éste tiene un buen relato que contar. Las primeras páginas del nuevo libro del PSOE rezan que el sacrificio de la abstención (o desbloqueo, en clave lakoffiana) era necesario para comenzar a cambiar España desde el Parlamento. Claro que esto del sacrificio inicial a cambio de la recompensa ya nos suena de boca de Rajoy, nuestros antiguos maestros y, sobre todo, la familia.

Ojo con la preparación del nuevo libro, que la estantería está llena y los hay de todos los colores.

Autor: Sergio Pérez Diáñez

Graduado en Ciencias Políticas y de la Administración por la Universidad Pablo de Olavide. Especializado en comunicación política y marketing electoral. Tengo experiencia como consultor político en la administración pública y en campaña electoral a nivel municipal. He colaborado como analista político en medios digitales, radio y televisión.

 

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