¿Qué falló en Colombia?

El pasado dos de octubre se celebró en Colombia el plebiscito para refrendar los acuerdos de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC) y como resultado llegó el ‘No’ para sorpresa de todos.

El pasado dos de octubre se celebró en Colombia el plebiscito para refrendar los acuerdos de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC) y como resultado llegó el ‘No’ para sorpresa de todos.

Desde los medios de comunicación el ‘No’ ha sido el vencedor de un referéndum que podría no haberse celebrado, pero sin embargo la abstención fue una protagonista silenciosa. De los colombianos habilitados para votar en el plebiscito de este domingo, el 62,6 por ciento decidieron no hacerlo, lo que supone la mayor abstención en una votación en los últimos 22 años y de la que se deduce el descrédito del sistema y la desconexión entre la sociedad y la política.

De nada sirvió la constante publicidad en la radio, en la televisión y las campañas a pie de calle, tanto a favor del ‘Sí’ como del ‘No’, para que los colombianos decidieran salir de casa en el que se había considerado como el referéndum más transcendental de la historia del país. Tampoco el trending topic en Twitter bajo el eslogan ‘Si a la Paz en Colombia’ impidió que los ‘likes’, ‘retweets’ y los comentarios en la realidad virtual fuesen superados en las urnas, a pesar de que el temporal y la rapidez de la consulta colaborasen en consolidar la apatía del electorado.

La historia de Colombia nos ha demostrado que sus ciudadanos no han sido fieles a la liturgia electoral, tan propia de la democracia y que se ha visto afectada por la desigualdad económica y política que ha llevado a la desconfianza en las instituciones y a la falta de legitimidad de las elecciones. Las papeletas han dejado de cambiar la realidad colombiana.

Por otro lado, esta abstención también fue consolidada por la campaña de comunicación que llevo a cabo el presidente y cuya clave, la cual fue la pregunta del plebiscito suscitó las dudas de muchos analistas y constitucionalistas: ¿Apoya usted el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera?.

De acuerdo con el profesor Juan Carlos Vergara, director de la Maestría en Lingüística Panhispánica de la Universidad de La Sabana, la pregunta es clara y no induce en ningún sentido una respuesta específica.

Santos quiso introducir la palabra paz en la pregunta porque es aquella que está dentro del nombre del acuerdo, pero muchos lo consideraron manipulativo y que indujo al voto por el ‘Sí’.

¿Apoya o no apoya el acuerdo del gobierno para terminar el conflicto? Fue la pregunta sugerida por Thom Brooks, profesor de Derecho y Gobierno de la Universidad de

Derecho de la Universidad de Durham, en Reino Unido y la cual fue calificada por la oposición a Santos como ‘neutra’.

Además, tras la conjunción “y” se escondía un contenido no previsible y que podría haberse evitado, “una paz estable y duradera”. El acuerdo a pesar de poseer contenido jurídico no garantizaba la paz, ya que a pesar de la firma y el compromiso realizado por ambas partes, no se podría asegurar bajo los calificativos “estable y duradera”. Entre otras razones, porque Colombia sigue siendo un país sumergido en el narcotráfico y mantiene la segunda guerrilla más fuerte del país, la del Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Aun así, la pregunta desde un punto de vista técnico cumplió con los requisitos de legalidad del plebiscito, ya que se limitó a realizar una pregunta concreta sobre un documento en concreto firmado en La Habana el pasado 26 de junio.

La campaña de comunicación de las FARC a favor del ‘Sí’, siendo el grupo más rechazado en Colombia, hizo que ciudadanos no dudasen en votar por el ‘No’ a pesar de no ser protagonistas directos del conflicto o por no pertenecer directamente las zonas de ataque.

Por último, a la campaña del plebiscito se sumó a última hora el expresidente de Colombia Álvaro Uribe, que después de dos derrotas electorales fue el protagonista férreo del ‘No’. Este duelo entre la vieja y la nueva política colombiana provocó la división ciudadana y por consiguiente un aumento de incertidumbre a la hora de votar en el referéndum. En cambio, Santos depositó su fe en la campaña por el ‘Sí’, y confío en la supremacía institucional y comunicativa del aparato estatal, lo que limitó el espacio a la negociación con otras fuerzas políticas.

A día de hoy, Colombia es un país polarizado y donde triunfa la incertidumbre de las negociaciones entre todas las partes implicadas durante más de 52 años de conflicto. El ‘No’ no ha sido el triunfo de la guerra, aunque tampoco ha sido la estabilidad de la paz, ha sido el comienzo de la política de la renegociación.

 

 

Autora: Sara Pérez (@sarap0va) 

Periodista, 2/3 politóloga y bailarina. Vampira de emociones primarias. Me encanta viajar, el arte, la política y la literatura.

 

¿Qué falló en Colombia?
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Comments

  1. Eduardo

    Interesante artículo aunque discrepo en ciertos puntos de vista. Creo que el resultado ofrece una conclusión muy clara, a pesar de las manipulaciones (algunas nauseabundas) que se han visto en las redes estos días: la mayoría de los colombianos que han votado no están en contra de la paz, están en contra de esas condiciones concretas, que dicho sea de paso, personalmente me parecían insultantes. Aquí tienes un video muy interesante sobre el tema. https://www.youtube.com/watch?v=HPvv1m8PJfo