Referéndum en Colombia: ¿Paz o Barbarie?

Decía el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero que “la paz necesita y merece tiempo, necesita y merece prudencia y necesita y merece paciencia”Quizás a este referéndum le ha faltado un poco de esos tres ingredientes.

El 24 de agosto de 2016 será una fecha recogida en los libros de Historia. Se recordará que fue el día en que, tras años de negociaciones, el Gobierno colombiano y las FARC lograron un acuerdo de Paz para Colombia. Un acuerdo que pone fin a una guerra asimétrica de baja intensidad que lleva sangrando Colombia desde 1960. Un conflicto que ha supuesto la muerte o desaparición de más de 170.000 civiles y que ha desplazado a más de 4 millones de personas. Colombia merece por fin poder vivir sin miedo.

Sin embargo, aún no podemos celebrar. El gobierno colombiano ha puesto en manos del pueblo la ratificación del acuerdo, mediante la convocatoria de un referéndum que se celebrará el 2 de octubre. Una consulta que entraña un gran peligro, en ella los colombianos tendrán que decidir entre paz y barbarie. Serán las propias víctimas de la violencia las que diriman sobre el futuro de su país, valorando un pacto que, por supuesto, incluye concesiones a aquellos que le convirtieron en víctimas.

En los últimos tiempos vemos un aumento de lo que podría llamarse populismo de referéndum. Gobernantes que se erigen en fieles defensores de la democracia representativa, apuestan por la democracia directa para dirimir cuestiones de gran calado político. Se limpian las manos de la toma de decisiones al grito de ¡qué decida el pueblo! Y, no hay que engañarse, el pueblo no siempre decide lo que les hubiera gustado. El mejor, y más reciente, ejemplo de esto es el Referéndum sobre la Permanencia del Reino Unido en la Unión Europea, celebrado el 23 de junio de este año. En él, aunque todos parecíamos seguros del resultado positivo, el 51,9% de los votantes decidió salir de la UE. Ahora, ya no hay vuelta atrás.

Volviendo al caso colombiano, es propósito de este artículo analizar el enfoque de los dos posicionamientos que se enfrentan en este plebiscitoLa pregunta es: “¿Apoya usted el acuerdo final para terminar con el conflicto y construir una paz estable y duradera?” Y, como en cualquier consulta de este tipo, se puede votar si o votar no. A continuación veremos cuáles son los mensajes lanzados por los partidarios de cada opción.

Empecemos por el que, a priori, parece el grupo con más partidarios. Los defensores de votar Sí y aceptar el acuerdo que pone fin al conflicto. En este grupo se encuentran los partidarios del gobierno y la mayoría de partidos políticos que han dejado de lado sus diferencias para defender la postura afirmativa. Por lo que se puede observar en medios de comunicación y redes sociales el mensaje que se traslada desde este grupo es el que pudiera parecer más lógico. Se habla de paz, de poner fin a la violencia, de esperanza, de oportunidad, etc. Es un mensaje claramente optimista que busca lograr un apoyo al bíblico objetivo de la tierra prometida.

En cambio, los partidarios del no, no son tan claros. En este grupo se encuentran, principalmente, el ex presidente Álvaro Uribe y su partido, el Centro Democrático. Observando en los mismos sitios la campaña formada por este grupo, resalta que los mensajes no pivotan tanto sobre la paz como sobre lo que, a su juicio, representa un acuerdo que entrega el poder a las FARC y que supone un primer paso para llevar a Colombia a convertirse en un estado como Venezuela o Cuba. La campaña se fundamenta en la política del miedo y busca desacreditar al Presidente. De alguna forma, se quiere convertir el referéndum sobre el acuerdo de Paz en un referéndum revocatorio.

Pueden entenderse la existencia argumentos para votar no en el referéndum colombiano, atendiendo a la letra del acuerdo y poniendo en duda las concesiones que se hacen. Sin embargo, encuadrar los mensajes dentro de la perspectiva del miedo y buscar confundir al votante sobre la utilidad del plebiscito, no es una actitud de mucha responsabilidad.

Decía el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero que “la paz necesita y merece tiempo, necesita y merece prudencia y necesita y merece paciencia”. Quizás a este referéndum le ha faltado un poco de esos tres ingredientes. En todo caso, el 2 de octubre Colombia decide. Esperemos que puedan, con su voto, poner la primera piedra para construir una Colombia sin violencia.

 

 

Autor: Pablo Vega Costa

Licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración por la Universidad Complutense de Madrid. Máster en Estudios Avanzados en Comunicación Política por la UCM.

Además de la educación universitaria, ha complementado la formación mediante la realización de cursos en diferentes ámbitos, tales como consultoría o cooperación. Ha tenido la oportunidad de poner en práctica la formación adquirida participando en actividades y asociaciones.

 

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