Salvar al soldado Carvajal

“La libertad de prensa y la democracia según Pablo Iglesias”

Don Pablo Iglesias Turrión, el coletudo líder de Podemos, cae en intención de voto en todas las encuestas. Las últimas encuestas publicadas a nivel nacional (JM&A, Sigma Dos) le dan entre 58 y 70 escaños frente a los 69 que tuvo el 20-D.

Esta semana, como el capitán ve que el barco naufraga, no hace otra cosa que juntarse con otro barco con muchos votos también, casi 1 millón, que es el de Izquierda (h)un(d)ida, a ver si juntos reflotan.

Sus confluencias le han salido mal y no queda claro que vuelvan a ir de la mano: 1) Compromís-Podem-Es el Moment, que son los nacionalistas valencianos de Mónica Oltra y Joan Baldoví, ya está en el grupo mixto y pasan del coletas. 2) En Comú-Podem que son los nacionalistas catalanes de izquierdas liderados por Xavi Domènech y Ada Colau tampoco queda claro que vayan a ir con Podemos porque Ada Colau ya dijo en su momento que pensaba montar un partido propio 3) Xosé Manuel Beiras, líder de los gallegos de En Marea, tampoco deja 100% claro que vaya a ir con Pablemos.

Por tanto solo queda como aliado incondicional Alberto Garzón, que se ha convertido en la esperanza de la izquierda comunista tradicional y aspira a hacer sombra a Pablo “el moderado” que es el líder izquierdista-populista del momento. No hay que despreciar a IU porque como decía antes, a pesar de que solo sacaron 2 escaños en el Congreso, tuvieron 923.133 votos el pasado 20-D y eso en circunscripciones pequeñas puede dar muchos más escaños por el tamaño de las circunscripciones y la Ley d’Hondt. Aproximadamente pueden convertirse en 13 escaños mas si se suman a Podemos.

Pero como decía, Pablo se está quedando sin amigos con los que jugar a la hora del patio y sino fuera porque Alberto Garzón le ha dicho que sí está dispuesto a jugar con él, estaría ahora mismo solo, porque hasta dentro de su propio partido la gente de la línea de Errejón -que es mucha- le cortaría la cabeza. Dicho esto, yo opino que las confluencias acabarán yendo también de la mano de Podemos por puro interés propio.

Por tanto lo que ha hecho Pablo como respuesta a la situación es defenderse de la mejor manera, que es con un buen ataque. Se fue el jueves 21 de abril a dar una charla a la Facultad de Filosofía (de la Complutense, como no) y estuvo hablando sobre lo malo que es el periodista Álvaro Carvajal, del diario El Mundo. Se dedicó a criticarle diciendo que para poder ascender laboralmented tenía que “decir que Podemos lo hace todo fatal”. Básicamente vino a decir que es un mentiroso por su propio interés personal y que todo lo que dice de Podemos es mentira.

Este ataque tan brutal a la libertad de expresión lo dirigió, casualmente, contra un periodista de “El Mundo”. En cambio, a sus amigos como García Ferreras, con quien se va a comer; Ignacio Escolar, el director de “eldiario.es”; Jesús Cintora, que le hace la ola o el gran Wyoming, famoso por hablar mal continuamente del PP en su programa de La Sexta y por sus deudas con Hacienda, a estos, que le rien las gracias y publican artículos o emiten programas en los que Podemos sale muy bien parado, en cambio, no les dice nada. Podría perfectamente condenar su falta brutal de rigor al hacer comparaciones entre situaciones concretas con datos oficiales, especialidad de Cintora, o hablar de como Ferreras o Wyoming no se refieren nunca al PP en un tono agradable, pero no. No porque en la concepción soviética que tiene del estado quien lo único que quiere es llegar al poder, la prensa debe de pasar por el Ministerio de la Verdad. Las personas, los periodistas, se clasifican en buenos o malos según sigan o no al líder, y como Álvaro Carvajal es un periodista valiente que hace preguntas incómodas y luego encima publica sus conclusiones reales, pues claro, es malísimo, es un avaricioso que solo piensa en sí mismo y que lo único que quiere es destrozar a Podemos. Este ataque, se produce porque Podemos, como decía antes, está en horas bajas aunque es verdad que luego nunca se sabe. No vale pegar estas coces cuando las tropas no están alineadas porque eso va directamente contra la libertad de expresión. La libertad de expresión es precisamente la que ha permitido que formen un partido Pablo y los suyos, y es que resulta que además está recogida en la Constitución española: artículo 20.

Es una pena que de las tropas de periodistas que lamen el trasero de Podemos hasta quedarse sin saliva no se hable, que no se hable de la imparcialidad de La Sexta, de Cuatro, de El País, de 20 minutos y de tantos otros medios que desfilan delante de Pablo Iglesias a ver si este se fija en ellos y les da un puesto mejor. En cambio, el soldado Carvajal resulta que debe ser castigado porque hace justo lo que los medios que acabo de citar no hacen: su trabajo. El trabajo de un periodista debe ser informar y no formar, y por eso es muy importante salvar al soldado Carvajal.

La democracia es el sistema por el que el resultado que elige la mayoría es el que se aplica, pero Iglesias quiere una podemos-cracia en la que sea su partido el que decida el resultado sin dejar decidir a nadie más. Eso se llama totalitarismo o dictadura, y es que a Pablo Iglesias se le ha caído ya la careta porque lo que dijo en la Facultad de Filosofía no es un ataque a un periodista o a un gremio, es un ataque a la libertad de expresión y al sistema democrático en que se vive en España.

Autor: Álvaro Solé Torrecilla

Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por CUNEF (Universidad Complutense) en la especialidad de Dirección Financiera; y en la actualidad trabaja en el departamento de banca de inversión de un conocido banco español, en el área de finanzas corporativas.

Para Álvaro la política es una pasión a la que dedica sus ratos libres: en redes sociales, redactando artículos, participando en debates y ponencias y, puntualmente, como asesor de campañas electorales. Sus áreas de mayor interés son la política española en general y la catalana en particular, además de la  política internacional, en especial la Unión Europea, Oriente Medio y Estados Unidos.

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