Una estrategia exitosa comunicando miedo

“Toda publicidad es buena publicidad”

Al momento que escribo estas líneas el magnate Donald Trump ha logrado ganar la primaria en el estado de Indiana y su opositor, Rafael “Ted” Cruz ya ha comunicado su retiro de la contienda.   Trump se encamina, si no existe algún cambio, a ser el nominado del Partido Republicano a la presidencia de Estados Unidos.

A pesar de que podríamos asumir que su campaña estaba predicada por el refrán de que “toda publicidad es buena publicidad,” la realidad es que todo lo que hizo y dijo este magnate de las bienes raíces desafiaba los postulados de una campaña seria, acaparando la atención de medios estadounidenses e internacionales, y dominando cómodamente los sondeos de opinión.

 Nunca perdió la atención de los medios y mantuvo su liderato en los “trends” del social media.

Sin embargo, en mi opinión Trump y sus asesores han logrado la victoria comunicando miedo.   Ellos sabían que esa estrategia tenia el potencial de funcionar para ganar mucha publicidad y por eso dominaron las portadas y los medios sociales.

Y es la estrategia del miedo siempre ha funcionado en la historia política norteamericana cuando va dirigida a los extranjeros, la política exterior y particularmente hacia los inmigrantes.

 Desde que comenzó su campana Trump ha utilizado a los inmigrantes hispanos como elemento secesionista aludiendo a un miedo generalizado del sector anglosajón respecto a su crecimiento.   También enfiló sus cañones hacia los musulmanes y hace referencia a los campos de concentración para familias japonesas durante la Segunda Guerra Mundial.

 Utiliza exactamente la retorica que usaron en el siglo 19 diversos grupos “nativistas” en Estados Unidos en contra de las diversas olas de inmigrantes y que en su contexto histórico sirvieron para presionar candidatos políticos, quienes asumieron sólidas posturas anti-inmigrantes.

 Solo tómese por ejemplo el caso del presidente Theodore Roosvelt quien en 1907, de manera muy diplomática,  se vio forzado a suscribir un acuerdo con Japón para limitar el numero de trabajadores japoneses que inmigraban, producto de la incesante presión pública estadounidense.

En otros periodos históricos el “nativismo” ha calado hondo entre diversos sectores de la sociedad al percibir que el futuro de la nación hace imperativo, “oponerse a una minoría, bajo la premisa de que mantienen conexiones extranjeras.”

Se presume que esas conexiones foráneas impiden que se conviertan en estadounidenses bona fide, y quienes han reaccionado son descendientes de otros inmigrantes quienes se han integrado al consabido “melting pot.”

Lo interesante es que en el trasfondo de Trump, su abuelo fue un inmigrante alemán que llego a Estados Unidos precisamente cuando durante la época cuando un partido nativista hacia sus primeros apremios.

Además de infundir miedo, Trump realiza discursos huecos sin sustancia, pero cargados de alto contenido emocional y cimentados en mensajes de euforia como los que se usan para motivar a los corredores de bolsa de Wall Street y los vendedores.

A medida que se comience la contienda principal contra Hillary Clinton, las  engañifas y exabruptos de Trump serán cada ves mayores con el objetivo de no perder la ventaja en las encuestas y aprovechar el desagrado del elector estadounidense con el sistema de gobierno.

Durante toda la campaña las comparaciones de Trump con la candidata ultra-derechista y anti-inmigrante, Marine Le Pen, y otros políticos ha sido la orden del dia.  Pero para mi las andanadas de este candidato todavía evocan el recuerdo del italiano Silvio Berlusconi.

Mientras los medios tradicionales y sociales sigan prestándole atención a las andanadas y a las cantinfladas de Trump, los asuntos de política pública continuarán relegados al olvido colectivo.  La verdad es que desconocemos cuales serán sus verdaderas posturas.   La retórica del miedo la ha funcionado hasta ahora.  ¿Le servirá para ganar la Casa Blanca?

Autor: J.Q. Diaz

Asesor de asuntos públicos radicado en San Juan, Puerto Rico. Ha ocupado diversas posiciones en diversas esferas del quehacer público en Puerto Rico y Estados Unidos. Posee un Juris Doctor de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico, un Master en Ciencias de la Comunicación de Illinois State University y una Licenciatura en Marketing de la Universidad Interamericana de Puerto Rico. Es profesor adjunto de Seguridad en la Universidad del Sagrado Corazon. Es co-dueño de una empresa de consultoría en gestión de recursos externos para I+D y asuntos públicos, The Consulting Lead (www.theconsultinglead.com) con clientes en Puerto Rico y EEUU. Es columnista regular en USA Hispanic Press, con sede en Washington D.C.

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